Virtual Life/TECNO
Todo gamer sabe que de las translaciones película a videojuego y viceversa hay poco o nada que rascar. Salvo algunas honrosos excepciones la práctica totalidad de títulos lanzados al calor de un estreno cinematográfico han caído en desgracia hasta de que algunos han llegado a ser considerados como serios candidatos a peor juego del año, de la generación o incluso de la historia.
Para este año tenemos R.I.P.D. The Game —basado en la película homónima protagonizada por Ryan Reynolds— y The Fast and the Furious, pero estos son parte de una tendencia que viene desde los años ochenta, con juegos como E.T. (película excelente-juego malo) y en años posteriores Street Fighter (juego excelente-película malísima).
¿Cuándo veremos que las adaptaciones de juegos no sean un bodrio seguro? Muy pronto la respuesta.