Jorge A. Toledo Aguilar
El título de este escrito no atraerá la atención de muchos jóvenes, pero sí de muchos mayores que como yo reconocerán el simbolismo que representa la “pata de gallina” con la seguridad social universal que también descansa en tres fuertes apoyos como son los aportes del trabajador, el empleador y el Estado.
Pero como en este país donde “Cristo va por las calles flaco y enclenque”, donde el plomo flota y el corcho se hunde y las palomas le tiran a las escopetas, nuestro Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) durante sus cincuenta y ocho años de existencia ha sobrevivido con el apoyo de los trabajadores y los patronos.
Los Somoza por los menos firmaban vales del tesoro que nunca fueron honrados, “los muchachos nunca lo enteraron y del noventa para acá solo fueron notorios los saqueos, compra de bonos de indemnización a su valor facial cuando se cotizaba a diecisiete centavos por dólar “préstamos puentes” y otras diabluras para beneficiar a los partidarios del Gobierno y militares en servicio activo y retirados, sin dar un solo centavo de aporte estatal ‘y los trabajadores y “patronos” siguen dando su aporte’.
Llega el amo del cotarro y basándose en información amañada, falsa y llena de trucos y trampas de estados financieros que no reflejan la verdadera posición económica del INSS y ordena fortalecer la institución y sus reservas, ni cortos ni perezosos los “técnicos nacatamaleros” del Gobierno hacen su propuesta y lo único que se les ocurre es aumentar las cotizaciones de los que durante toda la existencia del INSS son los que han soportado el pago de las pensiones y los servicios que este presta además de los saqueos, robos y malversaciones de los gobiernos de turno.
El licenciado Porras liderando a “sus claques sindicalistas” al fin inician ataques para que no se aumenten los aportes a los trabajadores, solo a los patronos. Estos ni cortos ni perezosos contraatacan y se niegan, pero ninguno de los dos sectores se acuerda de exigir el pago de la deuda Caribe que el Estado tiene con el INSS, ni tampoco de sugerir que el Estado aumente y pague su aporte, pues tal vez no tuvieron la niñez y juventud de muchos nicaragüenses o su actual modo de vida les ha hecho olvidar o no conocieron una pata de gallina y nunca sintieron el costalazo cuando se le quebraba una pata a este artilugio, y de forma conveniente también olvidan que el Gobierno que defienden pregona a los cuatro vientos que es cristiano, socialista y solidario.
El presidente del Cosep, uno de los cuatro jinetes del apocalipsis, en un programa televisivo opinó que no se puede exigir el pago de la deuda y supongo que menos aumentar el aporte estatal, porque el presupuesto no permite más aumento de gastos habiendo oportunidades de reducirlos en otras áreas, como por ejemplo el pago de alquiler de aviones a reuniones del Alba para la familia gobernante y otros gastos que países con mayor fortaleza financiera no se permiten.
Me convenzo que el gran panida además de poeta era visionario y se ven en su vasta obra, parece que vio nuestro futuro y pidió por nosotros siendo estas líneas un ejemplo: “¡Oh, Señor Jesucristo!, ¿por qué tardas, qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas?”.
El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de Pensiones.
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