Chéster Membreño
El Diario LA PRENSA nos ilustra con su editorial del pasado 28 de mayo y con reportes fotográficos sobre el ascenso de los ataques a la libertad religiosa y al cristianismo en los países musulmanes, y la lucha de sectores democráticos de Medio Oriente por evitar el avance del fanatismo religioso.
Por otro lado, ahora que la lucha por la igualdad de las mujeres es tema de auge en derechos humanos, los países árabes e islamitas son los mayores opresores de las mujeres y los homosexuales en el mundo, pero son quienes financian con su petróleo las campañas del feminismo radical y la llamada “diversidad sexual”, que amenazan con destruir lo que queda de moralidad en las democracias liberales occidentales.
En su libro, El choque de las civilizaciones, Samuel Huntington advirtió acerca de no dejarse engañar con respecto a la verdadera naturaleza islámica. El trato a las mujeres musulmanas es deprimente, con instituciones estatales destinadas a juzgar los delitos de mujeres y condenarlas a lapidación y la muerte a latigazos, algo que sería impensable en Europa o Estados Unidos. El caso de la niña Malala, acusada de blasfemia y apostasía, publicada en LA PRENSA el 9 de septiembre del 2012, es un caso de grave intolerancia religiosa.
Mucha gente cree que por el hecho de que las tres religiones más importantes del mundo: judaísmo, cristianismo e islamismo vienen de las mismas raíces no hay ninguna razón para que las tres no puedan convivir en paz. El problema es que el islam sigue una teología de supremacía; el predominio e imposición de su visión religiosa sobre las demás. Veamos qué dice el Corán en relación con esto, dice Surah 9:5: “Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los disociadores dondequiera que les encontréis. Capturarles ¡Sitiadles! Tendedles emboscadas por todas partes”. En Surah 5:33 dice: “Retribución de quienes haced la guerra a Alá y a su enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad o crucificados o amputados de manos y pies”.
Con la película La inocencia de los musulmanes, cayeron en la trampa, ya que un vídeo de muy baja calidad, con presupuesto limitado y con apenas catorce minutos de duración bastó para encender el fanatismo, y “ardió troya”, ardió Oriente Medio, dieron a conocer su naturaleza violenta e intolerante, atacaron las misiones diplomáticas estadounidenses en Arabia Saudita, Egipto, Somalia, Bangladés, Sudán, Malasia, Indonesia y Catar el 11 de septiembre de 2012, en especial la quema en Bengasi y Libia, dejaron cuatro muertos del personal diplomático, incluido el embajador Christopher Stevens.
Esta escalada fue una prueba más de cómo la religión y la gente es violenta en Oriente Medio y la prueba de que la película muestra muchos hechos reales. En el extracto, el provocador llama a un burro, “el primer animal musulmán”. Los evangelistas estadounidenses Tim La Haye, Jerry Falwell, Paige Patterson, Dr. Jack Van Impe, Anita Bryant y Franklin Graham, en especial la película His Land (“Su Tierra”) y el libro The Late Great Planet Earth (“La Agonía del Gran Planeta Tierra”) de Hal Lindsey, fueron denuncias proféticas de toda la barbarie. El autor es abogado.