Ortega culpó al gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro de haber eliminado la pensión de vejez reducida, y en un alarde de cinismo dijo que eso era una conquista que el gobierno sandinista había hecho para el pueblo trabajador.
Esto es falso, el gobierno sandinista nunca otorgó la pensión mínima. Durante la década de los ochenta no existe en los archivos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), documentos que demuestren que se haya otorgado esa pensión. Ortega al perder el poder en el año 1990 estableció el arto. 56 como un acto de venganza hacia el nuevo Gobierno.
Si Somoza dejó quebrado al INSS, ¿de dónde salieron los recursos? Aquí la única verdad es que Ortega entregó el Gobierno completamente saqueado.
Volviendo a la pensión mínima, se puede comprobar que esta derrota dejó tan aturdido a Ortega que no pudo leer correctamente el texto del decreto. Y no es para menos. Defendiendo a capa y espada el falso argumento que el INSS estaba en quiebra y que no se podía otorgar esa pensión porque vendría el cisma, Roberto López dijo que no había manera de pagarla. Ante tantos argumentos (a excepción de los exministros neoliberales del INSS), no pudieron seguir ocultando la desfachatez.
Se dijo que el INSS recibe anualmente 30 millones de dólares por el aporte de empleadores, a las víctimas de guerra paga 25 millones y le queda un sobrante de 5 millones de dólares anuales. Por si fuera poco anualmente tiene utilidades entre 75 y 100 millones de dólares, y el Banco Central dice que los activos del INSS crecieron en el 2012. ¿Quién mentía? No ha sido un logro que Ortega ha restituido a los adultos mayores, a como él lo quiere hacer ver, es el triunfo de una presión nacional de los ancianos con el apoyo de la juventud que fue brutalmente agredida en complicidad con la policía sandinista y por paramilitares llevados al amparo de la noche, en camiones de la Alcaldía de Managua, que atacaron a sus víctimas y les robaron todos los equipos que portaban, al mejor estilo somocista.
El orteguismo oficializa el bono pero pierde, porque ahora el pago será para todos los que cotizaron al menos un tercio del requisito establecido. Sin embargo dejó abandonado a los que no cumplieron con el tercio de cotizaciones, pues el párrafo segundo del artículo 106 establece que “se podrá otorgar prestaciones económicas especiales para aquellos casos de asegurados que no acrediten el periodo de calificación para recibir alguna pensión”. Pero por lo menos optaron por conceder el beneficio sacrificando muchos millones que ya no se llevará la familia presidencial ni sus allegados y sacrificados funcionarios proletarios.
De la pensión reducida se derivan nuevos beneficios, como es el quince por ciento por la esposa o compañera y en caso de hijos menores o inválidos el diez por ciento por cada hijo.
Sin duda que el ministro del INSS ha quedado como el bufón de Ortega, igual que el diputado Gustavo Porras. Ellos, con salarios de noventa mil córdobas mensuales se burlaron de los ancianos y ahora Ortega los deja como bufones de quinta categoría.
Y queda para la historia que esta lucha de los adultos mayores despertó una solidaridad hacia ellos nunca vista, porque era totalmente justa, así como también quedó demostrado el repudio juvenil y popular contra esta nueva dictadura. El autor es Presidente Comisión Electoral Municipal PLI Managua.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A