Revolución y sentido común

Editorial: Revolución y sentido común

Dijo Octavio Paz que “El culto a la revolución es una de las expresiones de la desmesura moderna”. Es cierto. A las revoluciones se les rinde grandes homenajes. Multitudes delirantes llenan calles y plazas para enaltecer los logros de la revolución, reales y supuestos, y para honrar a los héroes y mártires revolucionarios, también reales y falsos. Sin embargo, a la evolución se le menosprecia, como si no existiera en la realidad ni valiera la pena mencionarla.

Según el Diccionario de la RAE, la revolución es el “Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación”. Eso es lo que ocurrió en Nicaragua en julio de 1979. Y la evolución, dice el mismo Diccionario, es el “Desarrollo de las cosas o de los organismos, por medio del cual pasan gradualmente de un estado a otro”. Al respecto el expresidente democrático de Ecuador, Rodrigo Borja, ahonda en los conceptos y escribe en su obra Enciclopedia de la política que, “llámase revolución, en el campo político, a la transformación profunda, violenta, acelerada e irreversible de la organización estatal, que subvierte totalmente la estructura social”. Mientras que evolución, explica Borja, “es en el sentido político de la expresión, el desarrollo y la transformación graduales, pacíficos y programados de una sociedad, en contraste con el cambio revolucionario”.

La diferencia y la ventaja de la evolución sobre la revolución son evidentes, radican en su propia significación y en sus resultados reales. La revolución produce el derrocamiento de una dictadura y el cambio de gobierno, pero trae consigo violencia desbordada, saqueos masivos, ajustes de cuentas personales, paredones de fusilamiento abiertos o disfrazados, expropiaciones y confiscaciones de propiedades y bienes de muchos inocentes, quebrantamiento grave de la economía, destrucción de infraestructuras, enriquecimiento súbito de una minoría mientras se arruina y empobrece casi toda la población del país afectado e infectado por la revolución.

Pero todavía hay algo más grave que todo eso: la revolución que ha derrocado a una dictadura casi siempre conduce a la imposición de otra dictadura, a veces peor que la derrocada. Como observó el escritor irlandés y Premio Nobel de Literatura 1925, George Bernard Shaw, “las revoluciones nunca han aligerado el peso de las tiranías, solo lo han cambiado de nombre”. Solo en muy raras ocasiones, como la de Costa Rica en 1948, después de una revolución los líderes revolucionarios establecen la democracia y luego se retiran del ejercicio del poder.

El sentido común, que determina la sensatez humana, debería motivar que la gente prefiera la evolución, la cual permite lograr el desarrollo, el progreso y la prosperidad de las naciones y las personas de manera pacífica. Quienes gobiernan, en vez de aferrarse al poder y convertirse en autócratas deberían respetar el principio de evolución y entregar el poder al terminar sus períodos legales, o cuando ya no puedan gobernar. Pero bien se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos. Por eso unos provocan y otros promueven la revolución, en vez de optar por la evolución que sí garantiza el progreso económico, el perfeccionamiento de las instituciones y el mejoramiento en la calidad de la vida humana para todos.

COMENTARIOS

  1. Jairo Moncada
    Hace 13 años

    Muy bien, esperemos que la evolución arregle las cosas, al fin al cabo es lo que esta ocurriendo en Cuba y China, en unos 50 años cuando muera la generación que hoy son niños adoctrinados quiza existan gobiernos que permitan el libre pensamiento y el orden. No tengo prisa, espero que mis hijos no se equivoquen buscando como derrocar gobiernos totalitarios, pues no deja nada. Al final la muerte es un gran invento, Castro una momia en vida, Chavez no es mas que un pajarito.

  2. EL GERMEN DE LA REVOLUCION
    Hace 13 años

    Un ingrediente esencial para la revolución en un país es la presencia de una gran masa de gente ignorante. En particular de gente que ignora que significa ser ciudadano, en el sentido del individuo con obligaciones y derechos en cuanto a la organización y el manejo de su país. Esa masa desconoce la diferencia entre una república y un estado feudal y si a eso le sumamos la miseria que normalmente acompaña a esa ignorancia, la masa está lista para ser carne de cañón de mesías revolucion

  3. LOS ZOMBIES Y LA REVOLUCION
    Hace 13 años

    La misma masa que se lanzó a la revolución en nombre de la defensa de su soberanía, entre otros pretextos, es la que ahora plácidamente contempla la entrega de la soberanía del país a un chino, mediante un contrato bendecido por los líderes que los usaron como carne de cañón para su revolución ¿Por qué ocurre eso? Porque no saben que significa ser ciudadanos, porque no solo mendigan gallinas y láminas de zinc, también mendigan que les digan cómo pensar, cómo decidir. Porque son

  4. EL PENSAMIENTO VIVO DE LOS REVOLUCIONARIOS
    Hace 13 años

    No se puede esperar sentido común de un pueblo que carece del sentido de ciudadanía; de un pueblo cuyo principal recurso para sobrellevar su existencia es vivir a costa del clientelismo; a merced del matrerismo de sus líderes; viviendo con la expectativa de conseguir una gallina, o una lámina de zinc, o un tramo en el mercado, o un puesto con el gobierno; cualquier cosa, a cambio no de reclamar sus derechos y cumplir sus obligaciones ciudadanas, sino a cambio de corresponder a su cliente.

  5. ANALISTA
    Hace 13 años

    Me preocupa la ignorancia al desestimar opiniones que no concuerdan con los parámetros exigidos por el Diario. Si la economía de hace 600 años sólo ha favorecido a una minoría y no ha permitido salir de la pobreza a la mayoría de la población, entonces es tiempo, sobre todo en la globalización, de cambiar el modelo. Cómo lo quieren hacer. Con violencia revolucionaria o con sentido común, con evolución. Si se ufanan de preparación porque no queremos ser NICARAGÜENSE y dar educación

  6. ANALISTA
    Hace 13 años

    Una reflexión sobre la educación en nuestro país. ¿Porque no hay buena educación? Bueno porque se está esperando que el Gobierno o la Gobierna les resuelvan el problema. Los políticos ofrecen. Nunca cumplen. Así que las escuelas prometidas nunca se hacen. Unos ciudadanos de un pueblo quisieron construir su escuela y fueron donde el Cacique, el más rico, para que les ayudara. Y dijo: ¿Cómo, Uds, quieren que mis hijos vallan a la escuela con los hijos de los mandadores y campistos? ¡¡

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