Al mediodía del 6 de junio de 1979 comenzó la ofensiva final en Masaya, en el marco de la insurrección nacional contra la dictadura somocista.
Desafortunadamente, el inicio de la ofensiva final en Masaya no se desarrolló de acuerdo a nuestros planes. La ametralladora MG-42, de fabricación alemana, nunca funcionó. La escuadra que estaría bajo mi mando, para apoyar el trabajo político-organizativo de la insurrección, fue sorprendida por la Guardia Nacional (GN) en una casa de seguridad en el sector de La Reforma y casi todos fueron masacrados. Nunca supimos cómo la GN logró detectar y masacrar a los compañeros, pero fue una dolorosa pérdida. La columna guerrillera concentrada también en el sector de La Reforma al mando de Valentín, encargada de atacar el cuartel, al oír los disparos salió de la casa de seguridad buscando una mejor posición y en medio de la confusión, dejaron abandonado el RPG-2 y los cuatro cohetes que se le habían asignado. El RP-G 2 asignado a la columna que atacaría el cuartel de Ticuantepe tampoco funcionó. Sumado a esto, Felipe Escobar (Jerónimo) —un importante mando militar— desertó y no sabíamos de su paradero. Claudio ordenó su fusilamiento dondequiera que se le encontrara. Nunca más volvimos a saber de él. Después del triunfo estuvo detenido y fue sancionado.
[/doap_box]
A pesar de todos estos imprevistos, al caer la noche del 6 de junio, nuestras fuerzas habían logrado rodear el cuartel de Masaya y Ticuantepe. En la zona del empalme de Ticuantepe se libraron fieros combates que contuvieron temporalmente los refuerzos que Somoza había mandado a Masaya. No obstante, el 9 de junio nuestras fuerzas tuvieron que replegarse en los alrededores de Masaya ante la contraofensiva de la GN, apoyada por los refuerzos que finalmente recibió de Managua. Sin embargo, bajo el liderazgo y carisma de Claudio fuimos capaces de reorganizar nuestras fuerzas y retornar a Masaya el 11 de junio. A nuestro regreso la GN no salió de su cuartel, lo cual nos permitió controlar más de la mitad de la ciudad y volver a sitiar el cuartel. Logramos imponer un tenso equilibrio: tanto la GN como nosotros nos encontrábamos en un estado de agotamiento tal que ninguna de las partes se atrevía a atacar a la otra.
En realidad nuestra situación era muy precaria: habíamos perdido en combate valiosos mandos militares como Domingo y Teodoro; Valentín se encontraba herido, como muchos otros. Además, nos encontrábamos muy escasos de municiones. En estas condiciones precarias nuestra relación con los compañeros de la GPP se volvió mucho más difícil. La Cero y el Uno volvieron a acusarnos de “aventureros”, “cortoplacistas” y que ellos nos habían advertido de que nuestra ofensiva final iba a ser un fracaso. Incluso, en algún momento amenazaron con retirarse. Claudio, ignorando los insultos de la GPP, logró persuadirlos que no se retiraran y concentró sus esfuerzos en lograr que Palo Alto (Humberto y Daniel Ortega) nos abasteciera de municiones y explosivos. Finalmente, en la medianoche del 17 y 18 de junio, Palo Alto envío una avioneta que lanzó varios sacos con municiones y explosivos TNT.
El 23 de junio, cuando nuestras fuerzas se preparaban a lanzar el ataque final al cuartel, la GN logró, bajo el amparo de la noche y aprovechando un trecho que no estaba cubierto por nuestras fuerzas, huir hacia El Coyotepe donde permanecieron hasta el 18 de julio.
Al amanecer del 24 de junio asumimos el control total de la ciudad de Masaya y procedimos a redistribuir nuestras fuerzas para la defensa de la ciudad. Nuestra euforia duró muy poco. El 25 de junio por la noche llegó desde Managua el compañero Enrique Miranda (El Socio) con un mensaje muy importante de parte de Joaquín Cuadra (Simón): las fuerzas del FSLN en Managua se estaban preparando para replegarse hacia Masaya. Claudio y yo nos quedamos perplejos y confundidos: ¿Qué estaba pasando?, no lo sabíamos.
El 27 de junio los compañeros de Managua comenzaron a arribar por varias rutas y en cantidades numerosas. Esa misma noche, Claudio y yo nos reunimos con el Estado Mayor de Managua compuesto por Simón, Carlos Núñez, William Ramírez (Aureliano) y Osvaldo Lacayo, entre otros. Carlos Núñez explicó que la táctica del repliegue era con el fin de preservar nuestras fuerzas, reabastecerlas de municiones y continuar nuestra ofensiva hacia Jinotepe y después a Granada, con el fin de cortar las principales rutas de abastecimiento de la GN hacia el frente sur.
El 5 de julio las fuerzas que se habían replegado desde Managua tomaron el cuartel de Jinotepe. El 11 de julio, Claudio cae herido y por instrucciones de Simón, asumí el mando de Masaya. El 17 de julio, cae el cuartel de Granada y Somoza abandonó el país. El 19 de julio entramos triunfantes a Managua. Habíamos triunfado, derrotando militarmente a la GN y neutralizando a los pesimistas que se opusieron a la ofensiva final. El autor fue miembro del FSLN y el EPS
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A