Bell Labs desarrolló una cámara con una técnica llamada detección compresiva que le permite tomar fotografías sin lentes y utilizando como sensor a solo un píxel.
La cámara adquiere los datos necesarios con mediciones específicas detectando tres colores de luz y completando la imagen posteriormente.
La cámara captura solo lo que necesita, en lugar del procedimiento tradicional (cuando no se toman fotos en RAW) en el que se captura una imagen completa y luego se comprime a ficheros como JPG. Por el momento la tecnología compressive sensing tiene ciertas limitaciones, y por ejemplo se tarda mucho en efectuar cada captura, lo que no permite utilizar estas cámaras con objetos en movimiento.
La compañía afirman que la cámara está fabricada con “componentes de bajo coste y disponibles comercialmente” como un panel LCD semitransparente, un sensor de un megapíxeles y un ordenador al que conectarlo todo.
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