Esperanza en Irán

Los medios internacionales de prensa que han informado sobre el resultado de la elección presidencial en Irán del viernes pasado y sus posibles repercusiones internas e internacionales, califican indistintamente como reformista y moderado al candidato triunfador Hassan Rohani.

Pero reformista no es lo mismo que moderado. En general, reformista es una persona renovadora, liberal y progresista, mientras que un moderado únicamente es alguien prudente y ponderado. Y en el contexto político de Irán, los reformistas son los que quieren cambiar por medio de reformas pacíficas el sistema establecido por la revolución islámica de 1979, en tanto que los moderados defienden el sistema establecido y pretenden conservarlo, solo que moderando el lenguaje y las medidas de gobierno tanto en la política interna como en las relaciones internacionales.

En Irán no se puede ser presidente sin el consentimiento de la camarilla de clérigos o ayatolas islámicos, radicalmente intolerantes, fanáticos y reaccionarios. Además ellos toman las decisiones sobre las más importantes políticas de Estado, incluyendo el programa nuclear y las relaciones internacionales. El presidente de la República es básicamente un administrador y su función más importante consiste en dirigir la economía nacional, aunque puede tener protagonismo internacional como sin duda lo ha tenido Mahmud Ahmadineyad.

En el caso de Hassan Rohani los ayatolas no vetaron su candidatura, pero tampoco era su favorito precisamente por ser moderado. De manera que el triunfo electoral de Rohani, de alguna manera ha significado una derrota de los clérigos ultraconservadores y sobre todo es una demostración de que la mayoría de los iraníes quieren un cambio político y gubernamental.

En realidad, si el moderado Rohani ganó la elección presidencial fue por el apoyo expreso de los reformistas, además de que durante la campaña electoral él se comprometió a promover la aprobación de una carta de derechos civiles, así como conceder más libertad a las mujeres que bajo la dictadura de la revolución islámica son severamente discriminadas.

Es posible que Rohani no tendrá mucho espacio para introducir cambios en Irán, pero el solo hecho de que sea moderado en relación con Ahmadineyad y los otros candidatos presidenciales que fueron derrotados, ya es una esperanza de que la situación interna y externa del país por lo menos no va a empeorar. Lo cual dependerá, en todo caso, de la habilidad del nuevo presidente para aprovechar la oportunidad y de lo que le permita el líder religioso Alí Jamenei, supremo déspota del país.

Por otra parte, la victoria del moderado Hassan Rohani puede ser beneficiosa también para la menoscabada causa democrática de Nicaragua. El presidente saliente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, formó una especie de eje malvado en América Latina asociado con el castrismo, el chavismo, el orteguismo y en general con la alianza antidemocrática del Alba. De manera que si Rohani viene en efecto por la línea de la moderación, cabe esperar que por lo menos se debilitará esa asociación antidemocrática que promovió y mantuvo Ahmadineyad. Lo cual se podría considerar muy bien como una ganancia indirecta y simbólica.

COMENTARIOS

  1. Silvester
    Hace 13 años

    Un perro menos!

  2. rigoberto
    Hace 13 años

    El comunismo cayo en los noventa ,solo los tarados buscan ese mismo sistema obsoleto,los paises de latinoamerica ya saldran del letargo estupido de los albatazos,Iran seguro cambiara su politica seguro con el reformista,estara dirigido por los ayatolas pero ya es un paso ala paz mundial que busque reformas democraticas.

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