Hoy es un día histórico para Nicaragua, porque en esta fecha será aprobada la Ley que autoriza la concesión canalera a la firma HKND Group, creada exclusivamente para este fin por un chino de Hong Kong llamado Wang Jing; una concesión que a todas luces viene a ser más lesiva a la soberanía nacional que el Tratado Chamorro-Bryan de 1914.
En realidad, por la trascendencia de la propuesta canalera de Daniel Ortega que será aprobada hoy 13 de junio de 2013, este día tendrá que ser equivalente al 12 de abril de 1916, cuando el Congreso Nacional nicaragüense ratificó el Tratado Chamorro-Bryan que había sido suscrito el 5 de agosto de 1914, en la ciudad de Washington DC, por los ministros plenipotenciarios de Nicaragua y Estados Unidos, Emiliano Chamorro Vargas y William Jennings Bryan respectivamente.
La oposición parlamentaria de esa época, que representaba al Partido Liberal Nacionalista, se opuso tenazmente a la aprobación de aquella vergonzosa entrega de la soberanía nacional que era el Tratado Chamorro Bryan, igual que ahora la reducida oposición parlamentaria democrática rechaza la Ley de Daniel Ortega para autorizar la concesión canalera a Wang Jing. Al respecto el investigador argentino de la gesta de Sandino y de la historia de Nicaragua en la primera mitad del siglo XX, Gregorio Selser, cita en su libro titulado La restauración conservadora y la gesta de Benjamín Zeledón, una declaración del Partido Liberal en la que se señaló: “La ignorancia es a veces excusable. El error es censurable y debe ser destruido. Emiliano Chamorro y el gobierno de (Adolfo) Díaz, procedieron en la negociación canalera, no por ignorancia o error, sino, como lo hemos demostrado, con plena conciencia, con verdadero conocimiento de causa ”.
Por supuesto que el Tratado Chamorro Bryan no fue un error. Fue una entrega consciente y desvergonzada de la soberanía y el honor nacional, igual que ahora lo es la Ley canalera de Daniel Ortega. Por eso los argumentos para justificar la ratificación del Tratado Chamorro-Bryan fueron, básicamente, los mismos que ahora se esgrimen para justificar el Tratado Ortega-Wang Jing, sobre todo que el Canal va a sacar a Nicaragua de la pobreza, que se trata de una obra colosal que el país no la puede realizar y que para atraer la cuantiosa inversión indispensable hay que hacer concesiones territoriales y de cualquier otra clase.
Sin embargo, como nos recuerdan los historiadores el Tratado Chamorro-Bryan no era para hacer el Canal por Nicaragua, sino para no hacerlo. Estados Unidos ya había hecho el Canal en Panamá y lo que pretendía con el Tratado Chamorro-Bryan era que nadie pudiera construir otra vía interoceánica en la región. En cambio, el Tratado Ortega-Wang Jing, supuestamente sí es para construir un Canal y sus grandes complementos a través del territorio nacional, que prácticamente le será entregado en su totalidad al concesionario chino de Hong Kong mediante la ley que los diputados orteguistas aprobarán hoy en la Asamblea Nacional.
56 años duró el Tratado Chamorro-Bryan, desde 1914 cuando se suscribió hasta 1970 que fue abrogado de común acuerdo por los gobiernos de Estados Unidos y Nicaragua. Ahora no es posible saber cuánto va a durar el Tratado Ortega-Wang Jing, pero cualquier gobierno decente que venga después del orteguismo tendrá la obligación política, legal y moral de abrogarlo.
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