Virtual Life
Metro: Last Light es una historia salpicada de elementos ambientales que harán las delicias en un sentido narrativo de la misma forma que disfrutamos del guión y por comparar estructuras, Bioshock Infinite.
Los puntos de encuentro con la obra de Irrational Games en el aspecto mencionado son más evidentes en el hecho de que Metro Last: Light ofrece dos niveles de historia: la que juegas y la de un mundo totalmente vivo que sigue su curso a pesar de nuestras acciones.
En este sentido, la labor del autor Dmitri Glukhovsky es encomiable, al construir un universo fascinante de una sociedad posapocalíptica que sobrevive en las líneas del metro de Moscú.
LA HISTORIA…
Tan solo han pasado 20 años desde el apocalipsis nuclear, lo que permite al personaje recurrente Artyom, recordar vagamente hechos anteriores a este reset social.
Durante este tiempo, las líneas de metro se han convertido en un micro-universo donde existen varias facciones en conflicto.
La profundidad del escenario y sus facciones con la Orden, a la que pertenece Artyom; los fascistas, que en versión original denominan directamente nazis; o la llamada Línea Roja, resurgimiento comunista y que tendrá un protagonismo central en el guion.
La nueva propuesta de 4AGames es, además, un shooter de acción en primera persona que es totalmente continuista con respecto a su primera entrega: Artyom vuelve a recurrir a una suerte de armamento con un máximo de tres armas en el inventario.
Estas armas, al mismo tiempo, son susceptibles de mejora con una serie de gadgets como miras, silenciadores, que a mi entender son interesantes para un título de acción pero no le otorgan a Metro: Last Light la categoría de pseudo-RPG como se apunta desde otros lugares.