Noel Amílcar Gallegos
El insistente sonido de las monedas cayendo al parecer no se escuchará más en las máquinas tragamonedas que se ubican en el mercado municipal Ernesto Fernández de Masaya. Así lo dispuso de forma unánime el Concejo Municipal de Masaya.
Durante la sesión del pasado fin de semana, se aprobó la prohibición de estos negocios. El argumento fue de que son visitados por niños y comerciantes que llegan a “dejar” las pocas ganancias que obtienen durante el día, transformándose como una obsesión que raya en la adicción.
“Creo que este tipo de negocios no deberían estar en el mercado y deberían ser reubicados, creo que en este centro se deben de vender productos y no juegos de azar. Nosotros como bancada liberal estamos de acuerdo en que se reubiquen o que hagan como otros casinos que se ubican en otras zonas”, dijo el concejal Bernardo Silva.
Agregó: “No es que estemos en contra de este negocio, sino que se reubiquen fuera del perímetro del mercado, porque por ahí pasan niños y comerciantes. Asimismo, nuestra propuesta como bancada, fue que la medida sea más integral porque vemos en las pulperías tragamonedas, que supuestamente son juegos para niños, pero se juega con dinero”, dijo.
En los sitios donde hay tragamonedas, algunos trabajadores dijeron que no habían recibido notificación y que estarían afectando a varias cabezas de familia que viven de este negocio. “Aquí no admitimos niños, y las personas adultas vienen por su propia voluntad porque les gusta venir a jugar. Esto no perjudica a nadie”, dijo Jaqueline Chavarría, trabajadora de un local.
“Si quitan los tragamonedas quedaríamos en la calle, yo mantengo a cinco hijos. Aquí trabajamos con seis mujeres quienes mantenemos a nuestros hijos”, comentó Blanca Gutiérrez.
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