A primera vista, el armazón no difiere mucho de otros lentes, es ligero y el peso se concentra del lado donde se encuentra el cristal. Cuenta con una textura que evita que se resbale, una ranura para conectarlo a la corriente eléctrica y tres botones: reinicio, Glass (para sincronizar).
En la parte superior hay un obturador para tomar fotos in fraganti. La gracia del dispositivo es hacerlo todo con la voz, nunca está de más contar con un botón para acceder rápidamente a la cámara.
Después de unas horas, el peso y el diseño cuadrado que va por detrás de la oreja terminan por cansar.
Glass requiere que estés conectado a Internet todo el tiempo si es que quieres sacarle provecho. La cámara funciona, el buscador, clima, direcciones y otras tarjetas no están disponibles si te encuentras desconectado.
No podrás tener un ojo a la Terminator en donde se muestre la información mientras ves todo el mundo, el dispositivo requiere que enfoques tus ojos en el cristal y dejar de ver lo demás.
El dispositivo se activa al girar la cabeza hacia arriba 30 grados. Luego se dice “Ok Glass”, seguido de la instrucción: “Take a picture”, “Record video”, “Get directions to”, “Send a message to”, entre otros. Ahí comienza la magia y se muestra la información.
Google está empujando mucho a los desarrolladores para que esto suceda con un dispositivo completo en beneficios. 1,500 dólares cuesta la edición para desarrolladores de Google Glass.
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