Cartas al Director

La muerte de la justicia

José Saramago presenta, en su discurso En este mundo de la injusticia globalizada (Porto Alegre, Brasil, 6 de febrero de 2002) de un modo particular a los asesinos de la justicia: la globalización económica y la falta de democracia; asimismo afirma cómo la injusticia se hace cada vez más evidente en el mundo globalizado y cómo cambiaría si este se rigiera por las leyes creadas por el bien común de la sociedad, pero que hoy en día se encuentran más bien como mitos urbanos representados por símbolos que ensucian el verdadero significado de la palabra justicia.

Saramago exige una justicia inviolable que permita renacer dentro de cada ser humano y aún más dentro de las que dirigen al pueblo, un espíritu de acción y de respeto entre cada miembro de la sociedad; un espíritu sin miedo que toque las campanadas que anuncian los ataques contra la justicia y de esa manera se defienda aquella justicia que mantiene un equilibrio existencial en medio de tantos pueblos consumidos por la globalización, una justicia guiada por la ley universal que respeta los límites entre la libertad y el libertinaje, entre la corrupción y la integridad de los pueblos.

Ante esta lucha contra la injusticia hay una sola solución: la democracia. Pero ¿dónde se ha perdido? Esta ha sido consumida y transformada de tal manera que engaña a la sociedad, haciéndola creer que existe, cuando se ha convertido en una simple ilusión causada por aquellas personas con poder económico que no aspiran al bien común, sino al bien personal; personas individualistas capaces de transformar la democracia —así como a la justicia— en un mito.

Solamente tocando todos las campanas que anuncian a gritos el asesinato de la justicia; denunciando la falta de democracia; exigiendo una existencia merecedora de felicidad y anhelos; abriendo los ojos ante la falta de libertad y derecho; solo así se podrán reafirmar los sueños quiméricos de cada ser y recrear una sociedad libre de campanadas fúnebres.

Maryling Castellón Ruiz. Estudiante universitaria

Asesinatos sin castigo

En referencia al Editorial del Diario LA PRENSA, del pasado martes 14 de mayo del año en curso, sobre “Doble rasero para juzgar a dictadores”, mi opinión es la siguiente: A como conceptualiza dicho editorial: “La justicia de Guatemala ha sentenciado a ochenta años de cárcel al exdictador militar de ese país, general retirado Efraín Ríos Montt, por los delitos de genocidio y crímenes de lesa humanidad”.

También sería bueno que se juzgara al actual presidente inconstitucional por delitos de lesa humanidad. Los sandinistas asesinaron al ingeniero Jorge Salazar Argüello en la gasolinera Esso de Las Nubes, por pistoleros de la temible seguridad del Estado, el 17 de noviembre de 1980, porque dijo en el Teatro Perla de Matagalpa ante un nutrido campesinado y en presencia del comandante Jaime Wheelock que: “Ni nos vamos a Miami, ni nos sometemos y si nos vamos a la montaña es a producir divisas para este país”. Mi padre, Leonel Marín Bendaña, fue asesinado por cuatro encapuchados rojinegro, el 22 de enero de 1991, en la finca de café El Paraíso y mi madre aún tiene una bala de AK-47 en su brazo izquierdo.

Dios dará vida eterna a quienes buscaron gloria, honor e inmortalidad, hicieron siempre lo bueno, pero castigará con enojo y furia a los “rebeldes”, es decir, a los que están en contra de la libertad y a favor de la maldad. También el joven Jean Paul Genie fue asesinado por los escoltas del general Humberto Ortega. Arges Sequeira Mangas fue asesinado en El Sauce, León, por pistoleros del frentismo. Al jefe de la Contra, coronel Enrique Bermúdez Varela, después de una llamada anónima fue asesinado por un francotirador orteguista frente al hotel Intercontinental Managua. Al excombatiente de la Resistencia Nicaragüense, Israel Galeano, lo mataron supuestamente en un accidente automovilístico. Otro asesinato que ha quedado en la impunidad es del periodista Carlos Guadamuz, asesinado por el sandinista William Hurtado quien anda libre por las calles de Managua. Daniel Ortega también debería ser enjuiciado por una Corte Internacional por el exterminio de los miskitos, en la llamada Navidad Roja.

El editorial de LA PRENSA termina: “Pero de la misma manera que se persigue y condena a los dictadores criminales de derecha, también se debe perseguir y condenar a los dictadores criminales de izquierda; a los cuales se les aclama y reelige”. En el caso particular de Nicaragua, el presidente inconstitucional ha hecho tres fraudes electorales. Finalizo diciendo: Nadie se escapa de la justicia divina.

Leonel A. Marín McEwan. Administrador de Empresas

Un mensaje desde Alemania

Tuve la gran dicha de trabajar en Nicaragua en la Ferretería Bunge de 1928 a 1940, vine como aprendiz y llegué a ocupar un puesto importante en dicha ferretería, que en ese entonces pertenecía a don Francisco Bunge, patrón justo y ejemplar. Después fui enviado a Alemania como muchos alemanes por causa de la Segunda Guerra. Yo hubiera preferido quedarme en Nicaragua, pero mi deber me llamaba. Lo que encontré en Alemania es una situación espantosa que tendría que usar demasiadas palabras para poder describirla.

Puedo decirle que los años más felices de mi existencia fueron los que pasé en Nicaragua. Era mi sueño que antes de morir poder ver la tierra que tanto amé.

La gente sigue siendo igual, desde el más humilde al más rico, son todos amables, acogedores, simpáticos, listos a ayudar a cualquier persona por vieja o joven que sea, que ven tal vez un poco perdida o desamparada en esta Nicaragua de hoy.

Me he asustado con la actual situación y desgraciadamente tengo que igualarla a lo que yo encontré en 1940 en la Alemania nazi.

En la Alemania nazi de ese entonces se veían más esvásticas que la bandera nacional, ahora en la Nicaragua actual se ven más banderas sandinistas que la bandera tan linda de Nicaragua.

Celeste el cielo y el mar, blanco el aire y la pureza, los volcanes símbolo de la tierra fértil.

Por todos lados que uno va los colores rojo y negro, foto de vuestros —me atrevo a decir— Führer y Eva Braun. La juventud se parece a la juventud hitleriana que les lavaban el cerebro repitiendo eslóganes que se aprendían de memoria y que realmente no sabían o comprendían poco lo que quería decir. Aquí cuando hay una manifestación sandinista se prohíbe la difusión de los canales particulares de la televisión. Se hace todo por impedir que la juventud llegue a pensar por sí misma. Esto se puede ver en los países como Corea del Norte y China que están acostumbrados desde que nacieron a solo oír esta clase de propaganda.

Regreso a mi Alemania natal con la tristeza invadida en el alma, pues pensé que iba a encontrar libertad de expresión. Aquí la gente tiene miedo a expresarse en voz alta, los comités de barrio, las espías en los barrios: ¿A dónde van? Al totalitarismo fatal.

¡Despierten! ¡Indígnense! ¡Rebélense! Todo sistema dictatorial aunque sea tarde acaba solo destruyendo a la gente y al país, causando el más grande daño a la humanidad.

Amen a su bandera, sean orgullosos de su bandera, no dejen sustituirla por otra. Que no se tiña más de sangre este suelo tan lindo de volcanes, lagos, montañas y playas.

Guillermo Riedel. Hamburgo, Alemania.

COMENTARIOS

  1. LA HISTORIA RECUERDA
    Hace 13 años

    Bien por escrito de Leonel Marin QUIEN JUZGA A LOS DEL FSLN que mas bien los presentan como personajes en los medios de Nicaragua que van por la calles engalanados como Panteras SE ACUERDAN DE LOS CRIMENES DE LA POLVORA en Granada y las fosas comunes con los huesos saliendo a la superficie la lista es larga y esta en los archivos de la unutil OEA y en las oficinas centrales de los derechos humanos

  2. Andrew Herrera-Meza (Publicar por favor)
    Hace 13 años

    Muy triste la carta del Sr. Leonel A. Marin, todos esos criminales deberian ser juzgados, aunque creemos que hay un todo poderoso alla arriba, que un dia les mandará su castigo, como el dictador chavez. habemos miles de compatriotas que tenemos experiencias similares al Sr. Marin, en mi caso: la CRIMINAL insurreccion Esteli de Sept. de 1978, asesinaron a la hermana de mi padre Dñ Suzana Rodriguez Herrera, (GANCHO de FIERRO) y mis 2 primos Albertito y Dagoberto, colgados por 3 dias de un poste

  3. 5-Mentarios
    Hace 13 años

    En Relacion a la carta del señor RIEDEL, pues tiene toda la razon, el sandinismo en todo se parece al nefasto y criminal nazismo hitleriano, desde ANTEPONER su nefasta bandera sangre y luto (esváticas) en todas parte, adorar al fuhrer y la eva braun (chamuka), lavar el cerebro desde la niñez, tener el ejercito y policia politica bajo la manga, poner excusas para asesinar y culpar y darle luz verde para reprimir (chivos expiatorios) yo leo y comparo al nazismo con el sandinismo y son Iguales

  4. El foro
    Hace 13 años

    Felicidades Leonel por tu valentia y tu acierto, algun dia habra justicia en Nicaragua, algun dia el inconstitucional tendra que rendir cuentas, hay que tener fe.

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