La visita del presidente Barack Obama a México y Costa Rica durante los días 2, 3 y 4 de mayo, ha sido una excelente oportunidad para fortalecer y diversificar la relación bilateral que existe entre Estados Unidos, México y Centroamérica.
En cuanto a los Estados Unidos y Costa Rica podemos afirmar que ambas naciones son aliados políticos y estratégicos basando su amistad en valores democráticos comunes. Para Costa Rica la primera potencia mundial es su principal socio económico y comercial y el Acuerdo Centroamericano de Libre Comercio conocido por sus siglas en inglés como Cafta, regula sus vínculos de negocios, inversiones y comercio.
La visita de Obama a Costa Rica ha sido la quinta de un presidente estadounidense desde la del expresidente John F. Kennedy en 1963 en el contexto de la Guerra Fría. Luego Ronald Reagan, George Bush y Bill Clinton también visitaron al país centroamericano. Ha quedado atrás el conflicto Este-Oeste pero hay en la región nuevas agendas de enfrentamiento contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Ya durante su primera administración Obama había dado señales de acercamiento con la América Latina durante la Cumbre Presidencial de las Américas en Cartagena, pero es ahora en el inicio de su segundo mandato que más claramente mira hacia el sur, especialmente hacia México y Centroamérica.
Su viaje hizo una primera escala en México para reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto y luego fue a San José. La visita a Costa Rica tenía una reunión bilateral en la Casa Amarilla con la presidenta Laura Chinchilla Miranda y una cita multilateral con los mandatarios del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) —Costa Rica mantiene durante este semestre la presidencia Pro Témpore del SICA— y demandó de Obama apoyo político para su eventual ingreso a OCDE (Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico) y el Acuerdo de la Alianza Transpacífica que incluye a países como los Estados Unidos, Canadá, México, Perú y Chile.
Costa Rica trata asimismo de sacar ventaja de su condición de democracia estable en el contexto de una Centroamérica calificada por varios estudios como la zona más violenta del mundo. Otros países de la región como El Salvador y Guatemala aprovecharon la visita para promover soluciones a sus temas prioritarios, especialmente las migraciones. Incluso Nicaragua como único país centroamericano miembro del Grupo Alba, es parte del acuerdo de libre comercio regional con Estados Unidos y por lo tanto tiene también intereses bilaterales comunes con Washington.
La idea de Obama parece ser diversificar la agenda de su relación con la región y con Costa Rica, incluyendo no solamente los tradicionales asuntos de la seguridad y la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado sino también la promoción del desarrollo, la cooperación económica, el comercio, las inversiones y las energías limpias. Incluso la Casa Blanca ha anunciado que para 2014 va a reducir la cooperación en seguridad para México y Colombia aumentándola a Centroamérica, especialmente a países como Guatemala, El Salvador y Honduras que son víctimas de la violencia y de los capos mexicanos del narcotráfico.
En fin que aún con las evidentes limitaciones de una economía estadounidense en lenta recuperación, el viaje de Obama a México y Costa Rica ha podido marcar un punto de mayor fortalecimiento y diversificación en las relaciones de estos países con los Estados Unidos de América.
El autor es Politólogo, Exembajador de Costa Rica ©FIRMAS PRESS
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