He leído con mucha conciencia varios informaciones en el diario LA PRENSA, sobre ciudadanos ciclistas que han sido arrollados mortalmente. Sobre todo, la tragedia de un gran amigo de todos los ciclistas jinotepinos, el señor Orlando Alfaro González, quien desafortunadamente fue arrollado mortalmente en la carretera Jinotepe-San Marcos por el irresponsable conductor y propietario del microbús de la ruta San Marcos-Managua, Pablo Alfonso Quiroz Gutiérrez. Hay mucha imprudencia de los conductores de vehículos, sobre todo los de transporte interlocal, que a pesar de tener licencia para conducir y de que supuestamente tienen cierta educación vial, no respetan ni al ciclista ni al peatón. Los peatones y ciclistas son víctimas de los malos conductores que viajan a alta velocidad en las entradas de los pueblos. Hay que recordar que en Nicaragua no todos tienen poder adquisitivo para comprar un vehículo automotor. La bicicleta es y ha sido siempre un modo de transporte para muchos. He escuchado que ciertas municipalidades van a emitir una ordenanza para implementar medidas contra los “ciclistas irresponsables”. Al contrario, deberían de crear señales que indiquen la presencia de ciclistas. Para los turistas es más agradable ver ciclistas en las calles de los pueblos que la circulación de vehículos que marchan a toda velocidad sin importarles la presencia de peatones. Otra medida que se puede tomar es emitir placas de circulación para ciclistas. Los fondos, que se recauden por las placas, podrían reinvertirse en la señalización vial para los ciclistas. De esta manera los ciclistas, los vehículos y los peatones estarían consciente del derecho a la circulación vial. Estamos promoviendo el turismo en nuestro país, pero no todos los turistas van a la playa o visitan nuestras ciudades coloniales, muchos llegan a recorrer el país en bicicletas. Juntos con las autoridades tenemos que crear conciencia entre el vehículo motorizado y el ciclista. Deberíamos de promover el ciclismo no solo como modo de transporte pero también como un sano ejercicio físico y mental. El escritor inglés, H.G. Wells dijo una frase muy sabia. “Cuando veo a un adulto en bicicleta, entonces tengo fe en el futuro de la raza humana”.
La bicicleta ofrece una disponibilidad inmediata y su mantenimiento resulta relativamente barato.
El tiempo de desplazamiento en bicicleta es previsible; al ciclista no le afecta la congestión del tráfico.
La bicicleta ofrece intimidad, independencia y libertad; el ciclismo es una actividad emancipadora.
En la cambiante sociedad de hoy en día, la bicicleta ofrece una forma de transporte flexible.
La circulación en bicicleta mantiene fluido el tráfico de las ciudades y previene o reduce la congestión.
El uso de la bicicleta amplía el radio de actividad de las personas, independientemente de que sean jóvenes o de avanzada edad, ricas o pobres, hombres o mujeres. El uso de la bicicleta ahorra espacio y dedicarle infraestructura es rentable. Desplazarse en bicicleta ahorra tiempo y promueve el desarrollo de la economía local.
Un mayor uso de la bicicleta significa un mejor acceso a las oportunidades de empleo, una mayor creación de puestos de trabajo y un mayor nivel de salud pública. La bicicleta es silenciosa, limpia y sostenible. El uso de la bicicleta no amenaza ni a la naturaleza ni al paisaje. Los ciclistas son una amenaza insignificante para los demás.
El uso de la bicicleta no supone ninguna carga para las reservas de combustibles fósiles. El autor es ciclista
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