La culebra de Leucipo

En el libro quinto de su novela basada en la mitología griega, Ilustre familia, Salomón de la Selva escribe sobre el mito de Dafne, la ninfa a quien Apolo no pudo seducir y por eso la convirtió en el árbol de laurel.

Al narrar el mito de Dafne, De la Selva menciona la singular historia de Leucipo, ferviente enamorado también, como Apolo, de Dafne, cuya belleza según la leyenda era tan esplendorosa como la de Afrodita.

En la mitología griega hay varios personajes con el nombre de Leucipo. El mitólogo francés Jean Francois Michel Nöel menciona en su Diccionario de la Mitología Universal en dos tomos hasta diez personajes mitológicos con el nombre de Leucipo. Y además hubo un Leucipo real, aunque envuelto en la leyenda, un filósofo griego del siglo V antes de Cristo que según dicen fue el creador de la doctrina del atomismo, o sea que las cosas materiales están formadas por partículas pequeñísimas que siempre están en movimiento y se llaman átomos.

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Leucipo se enamoró locamente de Dafne. Pero la preciosa ninfa era incapaz de amar a un hombre, porque —según cuenta Salomón de la Selva— “la sangre no corría roja y salada en sus venas, sino chirle y dulzona como savia de árbol…” Por eso, según la versión del poeta nicaragüense Apolo la transformó en árbol de laurel, “pero después la perdonó, y el laurel le es sagrado (al dios) y significa su perdón”.

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Pero el Leucipo a quien se refiere De la Selva en su novela mitológica, era un legendario príncipe de Élide. Leucipo se enamoró de Dafne y pretendió su amor, pero la preciosa ninfa era incapaz de amar a un hombre, porque —según cuenta De la Selva— “la sangre no corría roja y salada en sus venas, sino chirle y dulzona como savia de árbol…” Por eso, según la versión del mito de Dafne a la que hace referencia el poeta nicaragüense, Apolo la transformó en árbol de laurel, “pero después la perdonó, y el laurel le es sagrado (al dios) y significa su perdón”.

Pues bien, siendo que Dafne no se juntaba con hombres y siempre andaba acompañada por otras muchachas, Leucipo decidió disfrazarse de mujer para poder acercarse a ella.

Leucipo dejó que le creciera el pelo, como el de una mujer, y como era tan apuesto no tuvo mayor dificultad en parecer una joven tan guapa como las que solían acompañar a Dafne. De esa manera pudo Leucipo acercarse a Dafne, se le presentó con el nombre femenino de Leucipa y pronto formó parte del cortejo de la ninfa.

Poco a poco la supuesta Leucipa fue ganándose la confianza de Dafne hasta convertirse en su acompañante preferida.

Pero el acercamiento de Leucipo a Dafne despertó los celos de Apolo, quien sabía que era un hombre y planeó una estratagema para desenmascararlo.

Siendo Apolo el dios de la luz del Sol, provocó un intenso calor en Dafne y sus acompañantes cuando paseaban por el bosque, motivo por el cual la joven propuso que se bañaran en el río, para refrescarse en sus aguas cristalinas.

A fin de ocultar su sexo Leucipo escogió un lugar apartado para meterse al agua, pero Dafne lo siguió pues quería seguir disfrutando de su compañía. Y entonces, observa De la Selva con su deliciosa picardía, “hete aquí que se descubrió el engaño”.

“Leucipa, Leucipa, que te pica la culebra”, cuenta el autor nicaragüense que gritó Dafne, despavorida, cuando vio el cuerpo desnudo de la cintura hacia abajo, de quien creía que era una mujer.

“¡No es la culebra sino peor que culebra! Esta Leucipa es varón”, exclamó otra de las muchachas “y se echó a reír desvergonzadamente”.

Concluye De la Selva su relato sobre Leucipo, contando que al ser descubierto resbaló de la piedra sobre la cual se encontraba, “y las jóvenes, para vengarse de él, se le encaramaron, amontonándose, y no dejaron que pudiera alzar la cabeza para respirar, y Leucipo se ahogó”.

Columna del día Opinión Mitología archivo

COMENTARIOS

  1. Roger
    Hace 13 años

    Interesante lo de leucipo, yo tambien recuerdo que cuando niño mi abuelo nos hablaba de la madre culebra.

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