“Aquel que esté libre de pecado que tire la primera piedra”, dice el evangelio de Juan Capítulo 8 versículos 1 al 11. Este pasaje bíblico hace reflexionar acerca de cómo los seres humanos estamos propensos a ser condescendientes y complacientes con nosotros mismos y nuestras acciones, pero a la vez nos erigimos como jueces y verdugos del prójimo cuando estos sucumben ante las tentaciones, errores y acciones equivocadas.
Lo dicho anteriormente no justifica ni autoriza a ciertos personajes de la vida política o pública de nuestros países aprovecharse de sus cargos y puestos en las altas esferas gubernamentales o dirigencias políticas a su cargo, para poder saciar sus instintos sexuales con alguna o algún subordinado, cegados por la inmoralidad pero sobre todo amparados por el poder.
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Recientemente en Guatemala se difundió por internet un video de contenido sexual en el que aparece, en su propio despacho, un alto funcionario de gobierno recién destituido de su cargo, en pleno “fajoneo” (besando, abrazando y manoseando) a una empleada de esa institución, quien según algunos y por lo que ella expresa en el video y las imágenes difundidas del mismo, se deduce buscaba obtener un ascenso laboral a cambio de favores sexuales, aunque luego denunció ser víctima de acoso sexual por parte de este ex funcionario.
Al parecer la cámara de video fue instalada en las oficinas del ex funcionario guatemalteco sin que este se percatara del hecho, y alguien hizo llegar más tarde la cinta de video, de manera anónima, por medio del buzón de sugerencias de esa entidad gubernamental.
Este no es ni el primero ni el último escándalo sexual que involucra a funcionarios de gobierno de un país. Cabe mencionar que han existido casos de esta índole tan emblemáticos como el de Clinton Lewinsky en el que buena parte del mundo, pero sobre todo Estados Unidos, se conmocionó por este desliz presidencial. Otro es el repulsivo caso captado en video de un diputado de una provincia de Bolivia, en el que aparece violando en pleno hemiciclo legislativo a una empleada de esa entidad luego de finalizar una celebración conmemorativa dentro del lugar. Y así la lista podría seguir ampliándose de casos y nombres de funcionarios involucrados en este tipo de escándalos.
El 28 de octubre de 1973 citó el diario The New York Times al hoy polémico Henry Kissinger diciendo: “El poder es el mayor afrodisíaco”. Cuán ciertas fueron sus palabras si se considera que entre los políticos y funcionarios públicos en todo el mundo, las relaciones sexuales, apropiadas o inapropiadas, casi siempre vienen unidas a escándalos públicos que perjudican a unos y benefician a otros.
En todas partes del mundo, los escándalos sexuales entre políticos, que casi siempre inician con acusaciones e informaciones embarazosas que vinculan a funcionarios públicos a actividades sexuales, se convierten en verdaderas crisis escandalosas de acuerdo a la prominencia de la persona involucrada.
Algunos personajes con un alto, medio o simplemente cargo público que pretendan aprovecharse de ello para poder satisfacer sus más íntimos deseos carnales, tengan por seguro que podrían ser los próximos protagonistas de la noticia (aclaración: de este tipo de “noticia”). Quedamos entonces a la espera del próximo escándalo, antes de que aparezca con toda la desfachatez del caso algún descarado que se atreva a lanzar la primera piedra solo para exculparse de todo mal.
Sugerencia ciudadana: o empiezan a sonreír a la cámara o mejor aún se ponen a trabajar. La autora es Periodista
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