Suponiendo que las elecciones venezolanas fueron limpias, Nicolás Maduro obtuvo el 50.66 por ciento, lejos del 55 por ciento que obtuvo Chávez hace seis meses en las pasadas elecciones. En cambio Capriles pasó del 44 por ciento al 49.07 por ciento obteniendo Maduro el triunfo por 234,935 votos o sea el 1.5 por ciento más de votos, esto se debe sencillamente porque miles de chavistas votaron por Capriles y otros miles no fueron a votar, esa abstención le permite a Maduro haber ganado la presidencia, los chavistas resentidos pusieron en jaque a Maduro. Pero ahora el chavismo se hundirá porque no cuenta con un programa de nación, al morir Chávez se llevó con él su proyecto personal al que nadie confió porque él era omnipotente.
El 1.5 por ciento de diferencia demuestra que los pueblos son obligados e intimidados a otorgar su voto por una persona que no es de su preferencia y había llegado el momento de la venganza. El 1.5 por ciento de diferencia no se lo esperaba el chavismo, porque la táctica de adelantar las elecciones los hizo creer que el dolor fresco por la muerte de su caudillo resultaría en una masiva concurrencia de los votantes a favor del heredero, porque estaban seguros que dejar pasar el tiempo sería un grave error por las constantes alzas de precios, la devaluación de la moneda, eso el pueblo se lo cobraría, aun así el chavismo se llevó una sorpresa y eso que el Consejo Nacional Electoral (CNE) no contó todos los votos, pues un 1.5 por ciento obliga a una revisión total y no se puede dar a nadie por vencedor porque quedaron centros de votación que no fueron escrutados, y con esa mínima diferencia dar por ganador a Maduro es una gran irresponsabilidad. Hasta el momento se puede asegurar que sí hubo fraude por negarse el CNE a efectuar el conteo total para despejar dudas, si la ventaja hubiese sido un diez por ciento no existiera duda y no tendría razón solicitar el conteo total de votos. El hecho que solo los países Alba reconozcan el triunfo de Maduro es algo irrelevante debido a que esos países dependen de los regalos de Venezuela y Maduro les ha prometido que si ganaba las elecciones todo seguiría igual, en cambio Capriles había manifestado todo lo contrario, fuera de esos países ningún país serio se ha manifestado para felicitarlo.
Si la oposición logra demostrar lo que dice que está ligeramente arriba de Maduro y si el CNE se niega a realizar el conteo total, Maduro será un presidente inconstitucional igual que Ortega y la esperanza para Venezuela será la presión internacional.
La escasez de productos básicos para la subsistencia se acrecentará, las dádivas no será suficiente para controlar a miles de personas con hambre, los gobiernos Albas no efectuarán ningún pago a ese gobierno si no lo ven fortalecido, y para colmo ese círculo de amigos también quedó sepultado junto con su creador.
Tanto Maduro como sus ministros no saben qué van a realizar, ahora vendrá el canibalismo y una delincuencia incontrolable, la corrupción se disparará porque todos buscarán cómo llevarse algo del pastel antes de que Maduro salga expulsado del poder, sea por el pueblo o por los militares cuando quede demostrado su incapacidad para gobernar. El autor es Analista Político.
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