Daniel Ortega, quien a pesar de que detenta inconstitucionalmente el poder presidencial, goza de reconocimiento internacional y, por lo tanto representa de hecho a Nicaragua ante el mundo, puso en agenda nacional la crisis de la península coreana al respaldar públicamente al régimen comunista de Corea del Norte, el cual está amenazando con desencadenar una guerra atómica contra Corea del Sur y Estados Unidos que afectaría por lo menos a toda Asia.
Ortega justificó su alineamiento con el belicoso régimen norcoreano, diciendo que Corea del Norte y Corea del Sur deben “profundizar el diálogo para superar el conflicto”, criticando a Estados Unidos por su supuesta “injerencia” en la península de Corea, alegando que si Estados Unidos posee armas nucleares también Corea del Norte tiene derecho a poseerlas y demandando la eliminación de los arsenales nucleares que hay en el mundo.
Pero no se puede justificar lo injustificable. El hecho claro e innegable es que la monarquía comunista y totalitaria de Corea del Norte, encabezada por Kim Jong-un, está amenazando con atacar con armas atómicas a Estados Unidos y Corea del Sur, países democráticos y libres que son amigos del pueblo de Nicaragua y con los cuales el país mantiene relaciones muy provechosas, de cooperación e intercambio comercial. De manera que lo lógico, lo racional y lo ético es que el gobierno de Nicaragua, aunque sea el de Daniel Ortega, apoye a los verdaderos amigos del pueblo nicaragüense, o al menos que pida al dictador comunista norcoreano que deje de amenazar al mundo con una catástrofe atómica. La cual, al fin y al cabo, si se llegara a concretar a la primera que arrasaría sería a la misma Corea del Norte.
Según Daniel Ortega, si Estados Unidos tiene armamento atómico no se puede prohibir que Corea del Norte también lo tenga. Y justificó de hecho las amenazas atómicas norcoreanas porque Corea del Sur y Estados Unidos han realizado ejercicios militares conjuntos en el territorio surcoreano. Absurdo argumento porque, además de que esos dos países aliados tienen derecho de realizar maniobras militares, estas son algo normal en todas partes del mundo y no significan preparativos de agresión bélica contra nadie. El Ejército de Nicaragua, que comanda Daniel Ortega, también realiza ejercicios militares a menudo, pero no por eso se puede decir que los hace para preparar agresiones armadas contra Costa Rica, Honduras o Colombia, sus vecinos con los que mantiene conflictos territoriales.
Por otra parte, el desarme nuclear es una legítima y justa aspiración de la humanidad que algún día se podrá conseguir. Pero por ahora no es posible y lo que urge es impedir que los posean gobernantes dementes como los de Corea del Norte e Irán y, si ya los tienen, evitar que los usen.
Se conoce que son nueve los países que poseen armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Pero de ellos solo Corea del Norte es el que amenaza con usar esas armas, el único que podría ser capaz de utilizarlas para atacar a otros países y causar una catástrofe nuclear mundial. De manera que lo que se debe hacer es contener a los insensatos gobernantes de Corea del Norte que juegan a la guerra atómica, en vez de animarlos de manera directa o indirecta a que conviertan su amenaza en una catastrófica realidad.
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