Sergio Boffelli

Don Peter, Gibson, Diógenes, el filósofo de Güemes y la ranita

“Quien no sabe hacia dónde va, probablemente terminará llegando a cualquier otro lugar”, es cita de Laurence J. Peter (1919-1990), autor del conocido libro Los principios de Peter , en 1968.

Una verdad aplicable a nivel personal, familiar, corporativo o como nación.

En cuanto a país, la carencia de políticos probos, la falta de entendimiento bienintencionado entre los sectores, la distorsión de las instituciones del Estado, la fascinación y entreguismo a las potencias, y otras desgracias, han hecho imposible esbozar un plan de nación en el que los nicaragüenses aporten, comprendan, aprueben y se comprometan avanzar.

Es la evidencia de querer cada grupo una Nicaragua a su manera. Aunque lloren al escuchar Nicaragua, Nicaragüita, y la llamen querido terruño, pareciera más bien se trata del lugar donde tienen sus feroces uñas hundidas.

Por eso es apropiada la frase “Estamos como estamos, porque somos como somos”, atribuida al llamado Filósofo de Güemes en el sigloXIX, en Tamaulipas, México.

Y así ha transitado Nicaragua en un viaje desafortunado. Una nación con exuberante potencial, habitada por gentes sometidas por las castas de turno, sembradores de desesperanza y pacteros por excelencia.

El brutal cacicazgo que cercena libertades y ofrece migajas a los pobres hace a la clase politiquera comparable a los jefes de las tribus precolombinas, plasmadas en la incómoda película Apocalipto de Mel Gibson en el 2006, catalogada como ficción, y a la que me referí en el artículo Nicalypto, publicado por LA PRENSA el 14 de julio del 2007.

Esta ha sido nuestra historia. Sin embargo, asumiendo que nos encontramos en un momento decisivo (en cada crisis se ha pensado lo mismo), los ojos se vuelven hacia la llamada oposición, como quien busca tripulación que lleve el barco a puerto seguro.

Mientras algunos pregonan unidad, se devoran entre ellos para comerse el pastel que solamente existe en sus cabecitas. No provocan entusiasmo ni generan confianza. Pensar que “entre dos males el mal menor” parece convertirse en letra del himno nacional. ¿Qué se hizo Diógenes de Sinope (412 a.C. – 323 a.C.) el griego que con una linterna anunciaba buscar hombres (honestos) entre los atenienses?

Habría que construir en Managua una rotonda adornada con una gigante estatua de Diógenes, mantener encendida su llama y anunciar el lema “Como Diógenes en Atenas, en Nicaragua se buscan hombres y mujeres que con honestidad y humildad vivan cada día, sirviendo a su patria y sus semejantes”.

Los grupos opositores son vela que se extingue, esperanzados en vientos fortuitos que la aviven, pero que no llegan. Encerrados en ellos mismos, han sido incapaces de ganar el corazón de los nicaragüenses. Y uno se pregunta si en realidad tienen idea de dónde están y hacia dónde se dirigen.

Me parece que les ocurre como el cuento de la ranita, que sumergida en una cacerola con agua fría es puesta a fuego lento y no advierte el peligro de la temperatura que sube lentamente. Al final reventará —¡plufff!— por acomodada e indecisa.

La dizque oposición ha compartido etapas del poder entre 1979 y 2005. Deberían elaborar un listado de errores cometidos o tolerados, y presentarlos con entereza a la población, proponiendo soluciones. Esto o que empiecen a contratar lloronas para su sepelio, pues no creo que les sobren voluntarios. Como también se atribuye al sabio de Güemes: “Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”. El autor es periodista.

COMENTARIOS

  1. Robertito José
    Hace 13 años

    Brillante manifestación, perspicaz e directa. Porque con tanto relajo arraigado e institucionalizado durante largo tiempo en las cimientes de la nación, es eso mismo lo que ha pasado y continua. Ya se usaron tantas disculpas para maquillar o tapar las verdaderas canalladas cometidas contra todos, que la lista a que se refiere el autor, pues, habría que gastar tanto papel y tinta que por el grueso volumen en páginas y contenido no seria leído manteniendo el letargo e inercia respectivamen

  2. el amigo
    Hace 13 años

    Un excelente analisis, sencillo y claro de mi distinguido amigo, Mr. Boffelli. Nicaragua es un drama eterno de estancamiento y pobreza, el poco progreso si asi podemos llamarle no son mas que remiendos de progreso, parches sobre una nacion sufriente donde lo mejor de su juventud tiene que irse a Costa Rica o a otro lugar donde su vida tenga sentido de dignidad y tenga el derecho a vivir mejor.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí