Sergio Ramírez

La democracia como verdad y mentira

En agosto del año pasado celebramos en Centroamérica el 25 aniversario de los acuerdos de Esquipulas, que fueron la llave para la solución política de la guerra que envolvió a toda la región a lo largo de la década de los ochenta del siglo pasado. Y este mes se celebra un cuarto de siglo de los acuerdos de Sapoá, firmados entre el gobierno sandinista y la Resistencia Nicaragüense, la Contra, que abrieron el camino hacia las elecciones pacificadoras de 1990, y que el sandinismo perdió.

El escenario global cambiaba entonces, se deshacía el bloque soviético, se acababa el mundo bipolar, y en esta pequeña esquina del tablero la democracia se convertía por primera vez en décadas en el actor principal, y decisivo. Desde entonces empezamos a elegir gobiernos, sin importar más su color ideológico, y los golpes de estado se volvieron asunto del oscuro pasado, salvo por el derrocamiento del presidente Zelaya en Honduras, que ojalá siga siendo una excepción.

Hay dos gobiernos electos provenientes de organizaciones guerrilleras, en El Salvador y Nicaragua. También hay en Guatemala un presidente que procede de los altos rangos militares, pero no a consecuencia de un golpe de Estado, sino de elecciones democráticas. Podemos afirmar que por primera vez estamos viviendo bajo las reglas de la democracia representativa.

El promedio de participación electoral en Centroamérica ronda el 70 por ciento, contra un 40 por ciento o menos en los Estados Unidos. ¿Qué hemos ganado, en fin de cuentas, hasta hoy? Que en la gran mayoría de nuestros países podemos votar con confianza, sin temor a los fraudes. Es una cuenta positiva, pero para defenderla, hay que ponerla en cuestión. No podemos dar por garantizado que no habrá retrocesos. Que las instituciones no sean manipuladas, ni malversadas, ni sujetas a voluntades autoritarias, ni a la corrupción, ni a las influencias del narcotráfico, o lo que es peor, a una mezcla maligna de todo eso.

¿Funciona entonces la democracia en Centroamérica? ¿Son las instituciones suficientemente sólidas? ¿Tenemos garantizada la supervivencia del sistema a largo plazo? ¿Son los jueces independientes del poder político? ¿Existe de verdad la libertad de expresión en todos los países del área? ¿Se puede confiar en la transparencia en el uso de los recursos públicos? ¿Nos hemos librado de la impunidad? ¿Se ha ausentado para siempre el caudillismo? Desgraciadamente no. Las elecciones periódicas no son capaces de responder por sí solas a este conjunto crucial de preguntas. Un sí a todas ellas, significa la plena democracia. Pero aún tenemos varios no pendientes.

Y entre todas esas preguntas, hay aún otra de trascendental importancia: ¿Ha sido capaz en estos años la democracia de generar bienestar? ¿Ha sido capaz de producir cambios estructurales? Reducción en los niveles de extrema pobreza, distribución equitativa de la riqueza, un sistema tributario justo, empleos calificados, la ampliación de la clase media. Cambios profundos en el sistema educativo, para que llegue a ser capaz de producir desarrollo real. Cobertura universal, escolaridad básica de al menos ocho años, tasas efectivas de retención escolar, calidad de la educación. ¿Cuánto más se está invirtiendo en la educación? Las instituciones financieras y la Unesco aseguran que sin duplicar al menos la inversión en educación, las modestas tasas de crecimiento alcanzadas hasta ahora en Centroamérica seguirán congeladas, y en el futuro seguiremos teniendo, por tanto, un desarrollo mediocre. Marcar el paso no es avanzar. Y para avanzar se necesitan dos bases imprescindibles: educación, e institucionalidad democrática.

La autocracia sigue siendo una amenaza. Cuando el poder personal debilita a los partidos políticos y debilita a la sociedad civil, la democracia empieza a asfixiarse. Es mala la excesiva fragmentación política, porque perjudica el sistema de partidos y convoca la ingobernabilidad; y es mala la concentración de poder en un solo partido o en una sola persona porque destruye la participación democrática y a la postre llegará a transformarse también en ingobernabilidad, como la historia nos enseña.

Un primer balance razonable nos debería convencer de que, pese a todos sus tropiezos, y a veces retrocesos, la democracia es una obra en marcha, que se sigue por el sistema de prueba y error en el que, al menos eso deseamos, la cantidad de yerros vaya siendo cada vez menor que el de los aciertos. Los ciudadanos, mientras más ciudadanos sean, elegirán cada vez mejor. Y mientras más educados sean, elegirán aún mucho mejor. Siempre que no se les impida. Y para que el voto sea confiable y efectivo, los órganos electorales deben ser ejemplarmente transparentes, e independientes.

La democracia tiene que enfrentar amenazas, y algunas de ellas son mutables. Cambian de rostro, y de ropaje. Hoy escuchamos hablar de proyectos políticos de nuevo socialismo, que, precisamente porque en su concepción populista marginan la participación pluralista de la sociedad, se convierten en proyectos antidemocráticos. Estas son más bien utopías regresivas, porque, por desgracia, la ambición de controlar a la sociedad desde el poder es de vieja data en el continente americano, y no nos dice nada nuevo.

Un gobierno populista crea satisfacciones paliativas en la población que se transforman en apoyo electoral, pero al costo de degradar la dignidad de los electores con donaciones, subsidios y regalías. Pero estas políticas ni resuelven el problema de la democracia, que más bien debilitan, ni resuelven el problema del desarrollo económico sostenible. Es lo que ocurre en Nicaragua.

Democracia, seguridad ciudadana, libre expresión del pensamiento, equidad social, justicia económica. Fortaleza de las instituciones, transparencia de la gestión pública. Educación de calidad como palanca imprescindible del desarrollo. La pregunta real es si un gobierno autoritario, sea duro o moderado, puede asegurar hacia el futuro esta convergencia de fortalezas de la democracia, o más bien la destruye. La historia de América Latina puede ser vista también como un museo, donde estos proyectos mesiánicos y mentirosos se apolillan en sus urnas. El autor es escritor. Masatepe, marzo 2013


COMENTARIOS

  1. Antipiñatero
    Hace 13 años

    El medio es el mensaje, al bagazo poco caso y a la basura un escobazo,no insulta el que quiere, sino el que puede., en boca del menatiroso lo cierto se hace dudoso; las cosas se toman de donde vienen, etcètera. El autor es cìnico y oportunista…Ya se olvidò de su trayectoria piñatera y de muchas otras cosas,

  2. elio paz
    Hace 13 años

    en nicaragua la democracia fue destruida en el 2006 gracias al pacto aleman-ortega que bajo el porcentaje electoral al 35%. y si una persona gana con una minoria de un 38% se le puede llamar democrata? es esto democracia? por que no paso como en peru donde ollanta humala no pudo concretar su victoria en la primera vuelta pero si pudo en la segunda vuelta lo pudo con un escaso 2% pero a diferencia de nicaragua el obtuvo un 51 % eso es democracia. a pesar de sapoa aqui no se aprecio la democracia

  3. Guillermo Tejeira
    Hace 13 años

    Felicito a Don Sergio Ramirez por su artículo y su crítica a las precarias democracias que han emergido en los sufridos pueblos de la América Latina;lo anterior me lleva a formularle la siguiente pregunta:¿Cuando usted era vice presidente del actual mandador inconstitucional de Nicaragua,no se le ocurrió jamás que el Br.Ortega,con su andamiaje de dictador,iba a ser un obstáculo insalvable en la consecución de una democracia genuinamente representativa? La miopía política se paga caro.

  4. jacitnto ortega aleman
    Hace 13 años

    Dr. Ramirez, cuando va a escribir sobre la intervencion cubana en Nicaragua? usted sabe d eso d primera mano, los fidelistas han estado aqui desde los 60 y nunca se han ido, nos empujaron a la Guerra de los 80 x q los sandias son los vendepatrias mas grandes q ha habido, peor q todos los somzas juntos, en 10 años x someterse a cuba murieron miles y miles de nicas y el pais quedo destruido x jugar al internacionalimo proletario, esas victimas demandan un escrito suyo, una forma d redimirse hagal

  5. SERGIO F OCONNOR
    Hace 13 años

    La democracia tiene dos caminos para fortalecerlas: primero es la lucha politica y civica, misma que esta en crisis en nuestro Pais ya que los espacios de participacion se continuan cerrando, hay reprecion, violacion a los DDHH, la justicia esta partidarizada y las elecciones son fraudentas, todo lo anterior justifica lo segundo: la lucha callejera que podria desencadenar en una guerra contra la dictadura que nos quieren imponer, el somozismo en un claro ejemplo y Ortega esta repitiendo lo mismo

  6. Sherlock Holmes
    Hace 13 años

    Discrepo de la afirmacion de que Mel Zelaya fue derrocado, Zelaya viola la constitucion de Honduras, o sea el Poder Ejecutivo en manos de Zelaya fue violador de la Ley, y lo que sucedio mas bien es un ejemplo a seguir por el resto de CA, en lo que respecta a la fortaleza de las Instituciones, en Honduras funcionaron como debia de ser, el ejercito, el poder judicial, la asamblea, depusieron a un delicuente que era el presidente, lo mismo se tenia que hacer aqui con Ortega, y no se hizo.

  7. Sherlock Holmes
    Hace 13 años

    Los conceptos de la democracia y sus procesos para conseguirla estan muy bien definidos y explicados por Sergio. En los demas Paises de Centro America su aplicacion esta en proceso, pero nuestro Pais no se enmarca dentro de esos contextos, pues nada de ese proceso aplica a Nicaragua, por el contrario, lo que aplica es totalmente lo opuesto. ejemplo: fortaleza de las Inst., transparencia de la gestion Publica, elecciones . nada de eso existe, solamente un gobierno dictatorial que hay que botar.

  8. Alberto José
    Hace 13 años

    ¡De los arrepentidos se vale Dios! Más vale tarde que nunca. Cómo me hubiera gustado leer sus críticas cuando fue miembro de la Junta de Gobierno y luego vice presidente del Commander Ortega; tal vez hubieran servido para atenuar la radicalización del Frente Sandinista. Parece que es más fácil y claro ver las cosas desde la llanura. No sólo se ha violado la democracia sino que desde los años ochenta se ha prostituido. La democracia sólo florecíó durante el gobierno de Dña. Violeta.

  9. Carlos A, Sanchez Gonzalez
    Hace 13 años

    Dr. Ramírez me siento orgulloso que mi Nicaragua todavía tienga a personas ilustradas capaz de enfocar y dirimir la problemática actual de Nicaragua y Centroamérica, pero también todos somos responsables de tener a un dictador tan tenebroso o peor como los Somoza en Nicaragua la historia nos lo cobrara…..

  10. Otro del taller cajina
    Hace 13 años

    Pobre diablo esta mas perdido que una Burro ciego.
    O sea que en honduras es golpe pero en Paraguay no.
    O sea que antes habian robo de elecciones pero ahora en los paises que ya sabemos O ESO no es robo de elecciones con poderes electorales caudillistas igual al pasado.
    Porque escribir barabasadas que creen estos senores que vivimos desinformados o sin acseso a opinar como lo podemos hacer ahora.
    Eso pegaba en el pasado donde solo valia la opinion de ellos.
    Dime en cuales hay elecci primaria

  11. sergio velasquez
    Hace 13 años

    Solo caballadas opina SHERLOCK HOLMES, nunca se refiere a los articulos con seriedad y logica, señor los golpes de estado son los peores esenarios que se le puede ofrecer a un pueblo , o es que no se ha dado cuenta que estamos en el 2013

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