George Henríquez Cayasso
¿Qué tan a menudo escuchamos la palabra empoderar? Se escucha de adultos, jóvenes, profesores y un sinnúmero de organizaciones y personas que hacen esto como parte de su diario vivir.
Pongámonos a pensar qué tan real o qué tan práctico resulta ser esto o ¿qué tan sinceras son las personas que lo dicen? voy a defender este punto de vista con las siguientes.
1) A muchas personas en cargos públicos no les gusta tener personas visionarias al lado suyo.
Con esto me refiero a jóvenes propositivos y pensantes que puedan hacerles entender que lo que planean está mal y va en contra de valores morales, leyes del país y contra nuestra conciencia.
Al darme cuenta surge la incógnita: ¿por qué quieren que los jóvenes nos empoderemos si al final lo que pretenden es adoctrinarnos? Cuando pensamos por nosotros mismos y actuamos por nosotros mismos nos damos cuenta que los poderes están centrados en un selecto grupo de personas y disfrutado por los jóvenes que están alrededor del círculo dispuestos a decir sí señor.
2) El ser pensante a veces es sinónimo de rebeldía y falta de convicción, razón por la cual los jóvenes con las mejores capacidades y destrezas están fuera de los círculos políticos, porque no pueden ser maniquí de las elites.
Esto crea un monopolio porque los puestos de trabajo ya no se ganan por capacidades sino por obediencia, lo que genera pérdida de credibilidad de los procesos y malos resultados laborales.
Malcom X decía: Los jóvenes de hoy en día tienen que ver por ellos mismos, escuchar por ellos mismos y pensar por ellos mismos, de esta manera podrán llegar a una conclusión inteligente por ellos mismos y muchos le tienen miedo a esto.
Al final del día nunca se les permitió tener una mente propia, lo que tenemos que hacer es un secuestro agresivo del liderazgo del país (no me refiero a alzarme en armas) un secuestro que consiste en mentes frescas y nuevas, adecuadas al mundo globalizado sin perder de vista las experiencias del pasado.
Qué penoso para mi generación ver a jóvenes en espacios y cargos públicos por el simple hecho de ser personas de sí señor, sabiendo que estamos desperdiciando mucho potencial, estamos corrompiendo muchas mentes.
Pero, bueno, todos necesitamos un trabajo, como ansío encontrar más jóvenes como los que lucharon contra los Somoza, como los de la revolución, los de la contrarrevolución.
También ansío encontrar más adultos que sirvan de ejemplo, que no se sienten detrás de sus escritorios con sus salarios viendo y aceptando cosas que no deberían de estar pasando, pero no hacen nada a menos que se les invada su espacio individual. Pero como se dice en el país, “a cada chancho le llega su sábado”.
En Nicaragua esperamos mucho tiempo para salir de nuestra área de confort, salimos de esta solo cuando es algo que nos afecta personalmente y no apoyamos a las personas que tienen los huevos de hacerlo.
Manifiesto todo lo antes expuesto de una manera generalizada, estoy seguro que muchas personas en muchas partes del país entenderán a lo que me refiero con estas líneas, todos tenemos un cerebro, usémoslo.
Aquí una frase que aprendí en la ELJ2015: “Muchas personas pequeñas, en muchos lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”.
Si las cosas buenas tardan en llegar lo mío debe ser bueno, grande y maravilloso.
En Nicaragua las personas menores de 30 años representan más del 60 por ciento de la población, los insto a que seamos el cambio que queremos ver. El autor es Licenciado en Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras-BICU. Coordinador deKriol OrganiZation of Nicaragua