El FSLN y el legado de los Ortega

Roger Miranda Bengoechea

El propósito de este artículo es demostrar que gracias a la conducción y liderazgo de los hermanos Ortega Saavedra (Daniel, Humberto y Camilo) el FSLN pudo tomar el poder en julio de 1979, mantener fuertes cuotas de poder después de la derrota electoral de 1990, y retomar el gobierno en el 2007, 16 años después.

Para 1977, el FSLN se encontraba fraccionado en tres tendencias e inmerso en luchas intestinas (la GPP, la Proletaria, la Insurreccional). La ofensiva militar de octubre de 1977 (ataques a los cuarteles de San Carlos, Masaya, etc.) organizada y dirigida exclusivamente por la tendencia insurreccional, marcó el inicio del fin de la dictadura somocista.

En julio de 1979, bajo la absoluta hegemonía de la tendencia insurreccional, el FSLN tomó el poder contando con el apoyo de la gran mayoría del pueblo nicaragüense. Sin embargo, ese apoyo popular comenzó a disminuir progresivamente conforme el FSLN desempeñaba sus funciones como gobierno a los diferentes niveles. Seguramente la falta de experiencia de la Dirección Nacional del FSLN (“DN”) como partido gobernante, así como la influencia de otros modelos revolucionarios, especialmente el cubano, los llevó a cometer una serie de errores que 11 años después culminarían en la derrota electoral de 1990.

La derrota electoral del 25 de febrero de 1990 fue un golpe devastador para el FSLN. Esa derrota electoral fue el resultado de casi 11 años de políticas equivocadas a nivel militar, político, y económico. El país se encontraba prácticamente en ruinas, la guerra civil había enlutado a miles de familias nicaragüense y la sociedad se encontraba muy dividida entre sandinistas y antisandinistas. Además, pareció que después de una guerra civil tan sangrienta y brutal no hubo ni vencedores ni vencidos. No hubo un claro vencedor, pero sí hubo un claro perdedor: el pueblo de Nicaragua.

Por un lado, el FSLN, aunque se encontraba muy desgastado por la guerra, había perdido el gobierno y el apoyo de la mayoría del pueblo; no estaba vencido. Mantenía el control absoluto de las Fuerzas Armadas y el apoyo incondicional de una militancia leal. Pero además, estaban los hermanos Ortega, que una vez más les tocaría asumir el titánico desafío de sacar al FSLN de un estado de atonía y conducirlo una vez más al poder, ahora en condiciones muy diferentes y usando estrategias políticas nunca antes experimentadas por la militancia sandinista.

Por otro lado, estaban las fuerzas antisandinistas, compuestas por la Unión Nacional Opositora (UNO), ahora en el Gobierno, y las unidades armadas de la Contra. Estas fuerzas antisandinistas, aunque muy eufóricas por el triunfo electoral, fueron incapaces de gobernar solos, se vieron forzados a aliarse con el FSLN, el cual usaba los motines y asonadas como mecanismo de presión para negociar y conseguir ciertas cuotas del poder perdido.

El gobierno de doña Violeta Chamorro se caracterizó por ser un gobierno de transición, mediante el cual, a través de intensas negociaciones con el FSLN, se logró firmar un Protocolo de Transición. Este fue el primer paso para comenzar el proceso de estabilización del país y la conversión del FSLN en una fuerza política y económica (a través de la apropiación indebida de los recursos del Gobierno, popularmente conocida como la piñata) que no pudo ser ignorada por el gobierno de doña Violeta Chamorro ni por los gobiernos posteriores.

La derrota electoral trajo consigo también la desarticulación de la vieja DN, lo cual permitió a los hermanos Ortega, después de intensas pugnas y alianzas dentro del seno de la DN, convertirse en los líderes indiscutibles del FSLN. Para continuar como jefe del nuevo Ejército Nacional, Humberto Ortega se retiró de la DN, pero continuó siendo una pieza clave del nuevo statu quo. Jaime Wheelock y Luis Carrión se retiraron del FSLN y se fueron a estudiar a la prestigiosa universidad de Harvard. Víctor Tirado y Henry Ruiz pasaron prácticamente al anonimato.

Sin embargo, habían dos miembros de la vieja DN a los cuales los hermanos Ortega tenían que tratar con mucha consideración y persuadirlos de formar parte del nuevo liderazgo bajo la indiscutible hegemonía de los hermanos Ortega: Tomás Borge y Bayardo Arce. Tomás por ser una indiscutible figura histórica dentro del FSLN, y Bayardo, este dirigente hábil y perspicaz, por controlar las estructuras partidarias y las finanzas del FSLN. Aunque se desconocen detalles de estas negociaciones, al final, ambos decidieron formar parte del nuevo liderazgo bajo la conducción de Daniel Ortega.

Bajo circunstancias muy difíciles, la DN del FSLN terminó disolviéndose y los hermanos Ortega terminaron siendo los únicos y principales dirigentes del sandinismo.

La política de “gobernar desde abajo” combinada con el uso calculado de asonadas y motines, así como la práctica de pactos y sobornos, fue la nueva iniciativa estratégica implementada por los hermanos Ortega para reconquistar el poder. No se trataba de asaltar cuarteles y dirigir una insurrección popular. Por el contrario, la nueva estrategia era el asalto pacífico y progresivo de las instituciones del Estado hasta culminar, una vez más, en la toma del poder. Sin embargo, la implementación de esta nueva estrategia encontró fuertes obstáculos.

Una vez más, al igual que lo sucedido en la década de los setenta, muchos cuadros sandinistas valiosos y con una respetable trayectoria no fueron capaces de entender la nueva estrategia para recapturar el poder y comenzaron las pugnas internas y las acusaciones contra los hermanos Ortega Saavedra. Al final, muchos cuadros valiosos se separaron del nuevo FSLN y formaron otras organizaciones. Otros solamente optaron por separarse del FSLN y dedicarse a sus negocios.

En 1999, después de fuertes presiones, el gobierno de Alemán decidió pactar con el FSLN. A través de este pacto, el FSLN se comprometió a dejar gobernar a Alemán (permitirle saquear las arcas del Estado) a cambio de compartir el control de las instituciones del Estado con reconocidos militantes sandinistas. Con este pacto, el FSLN fue capaz de recuperar el 50 por ciento del control de las instituciones del Estado. El pacto además permitió reformar la Constitución de forma tal que solo se necesitaría el 34 por ciento de votos para ganar las elecciones presidenciales.

El FSLN aceptó participar en el juego de Alemán con la única intención de continuar el asalto progresivo y pacífico de todas las instituciones del Estado. Como resultado del pacto de 1999 con Alemán, que el FSLN no respetó, así como de la política muy hábil de dividir y fraccionar la oposición, en noviembre del 2006, el FSLN ganó las elecciones presidenciales y de esta manera regresó al poder después de casi 16 años de “gobernar desde abajo”.

Sin la conducción y liderazgo de los hermanos Ortega Saavedra el FSLN nunca hubiera tomado el poder en 1979 y mucho menos recuperarlo en el 2006.  

El autor fue miembro del FSLN y del EPS

COMENTARIOS

  1. Rambo II
    Hace 14 años

    Tremendo Legado el de estos dos degenerados, zánganos que nunca trabajaron en nada provechoso. Una de las estrategias de esta gente fue empezar a asesinar desde 1990 a todos los dirigentes de la contrarrevolución, cuyos dirigentes que quedaron vivos al final demostraron que eran otros sinvergüenzas, y que hoy en día gozan de las mieles del poder. Lo único cierto que el único perdedor es el pueblo de Nicaragua

  2. El pasado vuelve a ser futuro
    Hace 14 años

    El liderazgo en realidad fue de Fidel Castro que unió a los sandinistas y los dirigió todo el tiempo hasta en las decisiones políticas según deja relatado Edén Pastora en libro Comandante Cero. En cuanto a Miranda ¿Dónde quedan sus relatos en “The civil war in Nicaragua Inside the sandinistas” donde relata toda la corrupción, el sometimiento a Cuba y Rusia y en la pagina 45 donde habla de Daniel y Humberto Somoza y de “Luis Ortega y Tachito Ortega” (Daniel y Humberto)

  3. Ernesto Che
    Hace 14 años

    UN poco de historia. good

  4. marlon castillo
    Hace 14 años

    con los hermanos ortega fidel quiso repetir la historia de cuba : dos hermanos con todo el poder no importa como o a que precio . aqui la unica diferencia es q al final un hermano decide retirarse a disfrutar el botin a otro pais cansado ya de tanta sangre en su conciencia porq para tener el poder absoluto y asi cumplir la orden de fidel castro estos hermanos ortega se llenaron las manos de sangre asi q humberto rompe la orden de castro y es sustituido por la chayo no importa cuanta sangre caiga

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