George Henríquez Cayasso
Después de 11 meses sin empleo, sin ingresos mensuales, con muchas deudas que cubrir, mis padres sobre los 50 años, cansados y débiles pero con las ganas de seguir viviendo, he sentido una gran frustración y escribo estas líneas para expresarme sobre las opciones de empleo en el Caribe.
Hace algunos meses leí un artículo que decía: En Nicaragua hay mucho trabajo, lo que hace falta es empleo Pero en el Caribe resulta frustrante buscar un empleo porque tenemos solo dos opciones, las que resultan un problema porque conllevan a la emigración de jóvenes afrodescendientes a trabajar en un entorno donde tiene pocas oportunidades de crecer dentro de la empresa. Muchos estando en tercero o cuarto año de sus estudios universitarios dejan libros y cuadernos para ir a un call center para ganar algunos dólares, con el entusiasmo de apoyar a familiares con los gastos mensuales de la canasta básica que es mayor a C$$13,000 olvidando los sueños que una vez tuvieron como adolescentes.
Al regresar al Caribe ya no tienen el interés de continuar viviendo en la tierra que los vio nacer, no ven oportunidades de desarrollarse, las necesidades económicas y de supervivencia son más fuertes que la nostalgia de cabalgar en las calles del Caribe. Sin un centavo en el bolsillo y con los sueños frustrados, el Ship Out ha sido sin duda uno de los pilares fundamentales de nuestro sustento económico por los últimos 30 años, lastimosamente no se ha podido utilizar esta oportunidad para crear opciones de empleo y negocios.
Las industrias tradicionales ya no dan abasto, los barcos de pesca del Gulf King están varados al punto que el lugar donde están ancladas parece cementerio de barcos. Con la nueva plataforma continental se supone que hay mejores oportunidades, pero surge la pregunta: ¿para quién? En algún momento he leído de los millones obtenidos de ganancia por la pesca pero no se visibiliza dónde están los resultados o inversiones de esos millones, sino me creen, pregunten a los buzos y a los pescadores. Es decepcionante ver cómo concejales regionales y municipales no han podido encontrar tres millones de dólares para la reactivación de las empresas pesqueras y procesadoras de El Bluff.
Para un joven profesional con todas las implicaciones que conlleva culminar la universidad por ilusionarse con lo que dicen en el país: edúquense, porque tendrán mejores oportunidades de trabajo, pero la realidad es otra. Aquí en el Caribe cada año egresan profesionales en distintas carreras que ofrecen ambas universidades de la región, (estas tienen un poco menos de 20 años, la UNAN en 200 años nunca se esforzó en poner una sede en el Atlántico, pero bueno, esa es otra historia) muchos están desempleados, conozco a personas con más de tres años buscando empleo, conozco a una licenciada que no encuentra empleo desde hace cinco años, los jóvenes que no trabajan no es por el bajo salario, discriminación, falta de capacidades, ni la barrera del idioma, (aunque a veces sí tiene que ver), es simplemente porque aquí no hay fuentes de empleo. Mientras escribía una amiga dijo: “Fíjate que este año lo voy a perder, no podré entrar a la universidad por falta de plata”.
Una buena educación, o cualquier educación como la recibida en el país, es mejor que ninguna educación porque en teoría se tendrá mayores oportunidades de empleo.
Vender camarón, pescado y tortuga de manera ambulante muchas veces genera más ingresos de lo que reciben muchos profesionales.
Aquí hay mano de obra calificada y muchos profesionales frustrados. La realidad sobre la situación de empleos en el Caribe nicaragüense es un paradigma.
El autor es Coordinador KONIC (Kriol Organization of Nicaragua).
Licenciado en Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras-BICU.
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