El pueblo alemán estiraba el brazo recto con la palma hacia abajo saludando con el “Heil” (Sea aclamado). La mayoría votó por el partido Nacional Socialista hasta ostentar el poder. Adolf Hitler, el líder del tercer reich (imperio) alemán (1935-45), llegó a tener hasta 97 por ciento de apoyo popular. Les dio de todo, hasta el Beetle (el escarabajo) Volkswagen, el carro del pueblo. El dictador significaba para Alemania la redención sobre el tratado de Versalles que había cercenado territorios y separado algunas poblaciones arias, humillando al pueblo alemán.
Hoy en Nicaragua pareciera que las mayorías aclaman al dictador de turno. Nadie protesta ni reclama, nadie resiste. El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) no reclama los monopolios de los negocios de Ortega. Los diputados de oposición están conformes con el papel de personajes burlescos en la Asamblea. Hay una aceptación derrotista del totalitarismo que ha impuesto Ortega con tres elecciones fraudulentas.
La novela populista de Ortega solo es realidad para él y su familia. No es creíble, se le ven los cordones a sus títeres. A los “magistrados” del Consejo Electoral y los esclavos públicos se les ve el rostro vacío de la obediencia ciega. La mayoría de diputados del FSLN en la Asamblea no se debe a que el pueblo votó por eso. Al pueblo le robaron el voto. Mientras tanto la oposición sigue dividida. La solución de Nicaragua no vendrá del exterior sino de la unión de las fuerzas de oposición democráticas. Lo he propuesto en varias ocasiones. No se puede trabajar con fuerzas democráticas divididas y representadas por líderes que sencillamente no son populares.
La resistencia contra la dictadura, la educación del pueblo contra el populismo importado y la unión de la oposición son los tres ejes de trabajo para que Nicaragua vuelva a ser una república democrática. Tal vez alguna encuestadora pregunte al pueblo las preguntas correctas. Por ejemplo si apoya la dictadura de Ortega o una Alianza Democrática. Este es el tipo de pregunta que debería hacer Cid-Gallup, porque en Nicaragua no hay una situación normal de democracia.
Estados Unidos restó importancia al tema del populismo en Latinoamérica. Hay temas más importantes como la seguridad ciudadana y el calentamiento global. Los partidos de derecha deben evolucionar a alianzas que representen políticas de inclusión social. Este es un pueblo que a pesar de su pobreza y adoctrinamiento en el marxismo cubano, desde hace 35 años, no ha tenido conquistas sociales verdaderas, ya que Ortega, Alemán y otros se han hecho ricos en lugar de trabajar en el desarrollo social del pueblo nicaragüense.
Hitler era el hombre fuerte, el líder que ocupaba el pueblo alemán en contra de los ineficientes partidos tradicionales. Además de llevar a su pueblo la gloria, lo llevó a patrocinar con sus impuestos el holocausto judío, y al final, a la destrucción de Alemania. El pueblo alemán se equivocó. Se equivocó el pueblo ruso con la dictadura comunista que al final lo dejó más pobre. Se equivoca el pueblo venezolano permitiendo que una mafia militar lo deje más pobre, con el saqueo del petróleo y la continua devaluación del bolívar. Cuba sigue equivocada con una dinastía familiar que la mantiene pobre. Nicaragua se equivocó con la primera dictadura de Ortega que dejó pobres a casi todos. Todos sin excepción vimos cómo nuestra Patria mejoró cuando cayó Ortega en 1991 con la Unión Nacional Opositora (UNO) y Violeta Chamorro.
¿Todavía creemos que los pueblos no se equivocan? Entonces ¡Heil Ortega! (Y Chávez). El autor es ingeniero.
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