Josué Bravo
Corresponsal/Costa Rica
La polémica sobre los aparentes actos de corrupción en la cuestionada carretera fronteriza de Costa Rica, salió a relucir de nuevo este martes tras la comparecencia en una comisión legislativa del ex asesor Manuel Abarca, quien deslindó responsabilidad directa en las decisiones sobre esta fallida construcción.
Diputados de la Comisión de Control y Gasto Público del congreso, le cuestionaron a Abarca, quien trabajaba en el área de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT); sobre supuestas órdenes giradas en la apertura de la vía.
Adujo que no fue asesor directo del entonces Ministro de Transportes, Francisco Jiménez, a quien solo le indicaba “las cosas con respecto a las fuentes del material y el estoqueo de materiales que había que utilizar” en la construcción.
“Yo en ningún momento di una orden de colocar ese material, ni hacer esos trabajos referentes a la colocación de ese tipo de cosas”, indicó.
“El señor ministro me pidió a mí, única y exclusivamente, dar recomendaciones sobre los tajos, esa es la versión, la realidad puede ser perfectamente otra”, añadió.
Abarca supervisaba una vez a la semana o dos al mes la vía, para rendir informes a Jiménez sobre el criterio técnico de materiales que se debían utilizar, visitar tajos y supervisar la manera en que se aplicaban a la carretera.
“El presidente de Concesiones es el Ministro, él me pidió que asistiera a la trocha para darle un criterio sobre materiales, yo le daba las recomendaciones de forma verbal, de forma técnica”, dijo.
En otra comparecencia, el ex director del Consejo Nacional de Vialidad, dependencia del MOPT, Carlos Acosta; y el ex ministro Jiménez; señalaron a Abarca de ser un supervisor más de tantos que llegaron a la carretera, pero que luego fue ordenando decisiones importantes sobre la construcción.