Diego Vargas Montealegre
Mirá Diego, me dijo mi padre: “Son retos que se nos presentan en la vida y hay que asumirlos prudencia”. Todo al conocer mi decisión de asumir la presidencia de Amcham.
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Pocos días después me abordó un conocido y honesto político, quien me dijo: Diego: ¿Es cierto que vas de presidente de Amcham? Mi esposa —que no sabía nada de nada— se quedó tan ansiosa de conocer mi respuesta como el amigo que preguntaba. Dije: Bueno yo he estado en Amcham 6 años como directivo y unos amigos me han propuesto asumir la presidencia Mi esposa guardó silencio que rompió mi amigo al decir: Mirá Diego y vos también Melania animate Gente como ustedes es lo que necesitamos en Nicaragua. Emprendedores, jóvenes, empresarios, honestos Me sentí aturdido con tantos comentarios positivos. Pero, me advirtió mi amigo: No agarrés la vara. No te metás a esta chocada de la política porque uno sabe cómo comienza y nunca sabe cómo termina.
Mi esposa, creo yo, fue lo único que captó, pues, me sugirió mucha prudencia y paciencia en caso de que aceptase el ofrecimiento de mis colegas en Amcham. Mi decisión, no fue fácil. Pero calaron en mí las críticas honestas que a diario nos urgen a quienes —de una u otra forma estamos en la palestra— para tratar de contribuir a cambiar las cosas, como lo soñaron nuestros padres y abuelos.
Fue por ello que decidí a meterme al ruedo. Sin ningún interés particular. Sabiendo que esto es toda una nueva aventura. Pero, me dije: Lo menos que puedo tratar de hacer es promover el cambio. El cambio que tanto necesitamos en Nicaragua.
Por eso me propongo el servicio transparente desde la tribuna empresarial encomendada, respondiendo fielmente a las empresas que forman parte de Amcham, manteniendo una política de consulta permanente y directa con quienes han depositado su confianza en mi persona. Procuraré un diálogo respetuoso y franco con las autoridades de gobierno honesto y directo; defendiendo los principios en los que creo.
No me interesa competir por liderazgo alguno —de cualquier especie— pues soy un firme convencido de que la prosperidad y la riqueza que producen el desarrollo de un pueblo no se generan desde la burocracia oficial ni desde la titularidad temporal que he alcanzado por la generosidad de mis colegas, quienes junto a nuestros socios, la sociedad política, los medios de comunicación y nuestro pueblo, pueden ayudarnos a cumplir la tarea encomendada y hacer realidad el último consejo de mi padre: Quien no asume retos, no tiene derecho a criticar. El autor es presidente de Amcham .
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