Profesionalismo y pundonor

Norman Caldera Cardenal

La opinión pública nicaragüense es algo masoquista. Gusta de hablar sobre los casos de soberanía y fronteras que se han perdido en diferentes cortes. Poco mencionan los casos que hemos ganado, aunque desde los ochenta la cancillería, a través del equipo en La Haya con el embajador a la cabeza, ha conseguido sentencias que confirman que Costa Rica no puede navegar armada en el río San Juan de Nicaragua, que la frontera con Honduras no es el paralelo 15, que la frontera con Colombia no es el meridiano 82, para no hablar de los éxitos jurídicos sandinistas contra Estados Unidos y Honduras por las actividades fronterizas y transfronterizas.

Pero hay otros dos casos ganados en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en los años 1999-2001. Una de las preguntas que me hizo el entonces presidente, doctor Arnoldo Alemán, al nombrarme ministro del Mific era si podría defender, en la OMC, el impuesto patriótico del 35 por ciento que la Asamblea Nacional estaba a punto de aplicar a los productos importados de Honduras y de Colombia, puesto que el equipo jurídico de cancillería opinaba que Nicaragua llevaba las de perder. (En particular ante la Corte Centroamericana de Justicia). Yo le respondí que podíamos ganar en la OMC.

El equipo jurídico de Nicaragua en la OMC que yo dirigía estaba formado por la doctora Alicia Martín hoy viuda de Elizondo, quien compartió conmigo haber sido funcionarios de la OMC y de la Sieca, por el doctor Mauricio Herdocia, abogado, que recién estaba terminando su período en la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas encargada de codificar el Derecho Consuetudinario Internacional (único centroamericano que ha sido miembro), y el doctor Eduardo Castillo-Quant Pereira, abogado que recientemente había terminado una pasantía en la secretaría de la OMC.

El 3 de diciembre de 1999 el canciller Eduardo Montealegre envió nota de protesta a su homólogo de Honduras que dice: “… el Ejército de Honduras se encuentra realizando actividades de concentraciones de tropas y materiales, así como especiales desplazamientos hacia la frontera con Nicaragua”. El mismo día, el presidente Alemán envió nota a Su Santidad Juan Pablo II, que dice: “Nos preocupa la decisión de Honduras de enviar tropas a la frontera…”.

Colombia demandó a Nicaragua en la OMC. Tras reuniones bilaterales infructuosas, procedió a solicitar el establecimiento de un panel. Después, Honduras inició el proceso pero no llegó a formalizar la demanda porque su abogado, el doctor Marcelo Kohen, parte del equipo colombiano en el caso en que recientemente adjudicó la CIJ, tuvo el pundonor de decirle a sus clientes en la OMC (Honduras y posiblemente Colombia) que Nicaragua había invocado el Artículo 21 del GATT (cláusula de Seguridad Nacional) y que ante ese argumento no había nada que hacer. Que él no se haría cargo de un caso que con toda seguridad su cliente habría de perder. Otros dos casos que Nicaragua ganó.

Debo hacer especial reconocimiento al doctor Kohen que antepuso su reputación a su bolsillo, pero me pregunto si la firma inglesa Volterra Fietta tendrá la integridad de decirle a su cliente que la sentencia de la CIJ es cosa juzgada, que solo admite revisar errores de hecho, que se necesita el consentimiento de ambas partes y que el único resultado que podría cambiar es que Nicaragua pudiera recuperar alguno de los accidentes geográficos perdidos en 1928.

 De otra manera, el único resultado seguro es que el fisco colombiano tendrá que pagarles inútilmente honorarios carísimos por hora o fracción. Sería más beneficioso para Colombia aceptar civilizadamente la sentencia y entablar negociaciones “celestiales”: Ortega-Santos o Santos-Holguín, regular la forma en que los pescadores artesanales colombianos puedan seguir pescando en la zona relevante y los pescadores artesanales nicaragüenses recuperen los derechos que les venían siendo negados ilegalmente por la armada colombiana y así terminar con las tensiones que nos llevaron a imponer el impuesto patriótico en primer lugar.

El autor es Magister en Administración Industrial y fue Ministro de Fomento, Industria y Comercio.

COMENTARIOS

  1. sergio velasquez
    Hace 14 años

    esos recursos son para ganar tiempo , ellos estan totalmente claros que deben de respetar el fallo de la corte, en otras palabras son maniobras politicas para consumo interno.

  2. Identidad Soberania General ACS
    Hace 14 años

    No se habla de las langostas y recursos en moneda que por anos Colombia con sus buitre politicos y su politica de carronero en dadiva daba a los ticos y catrachos de los recursos mariptimos nicaraguenses y que nos debieran se resarcir o sea pagar los tres .
    No se habla de denunciar la politica de colonialismo criollo de buitre carronero que Colombia a constantemente manipulado contra el pueblo de nicaragua y su soberania.
    No se Habla del relevo Imperialista que Colombia quiere hacer con sus dib

  3. La verdad aunque duela
    Hace 14 años

    Recordemos los caroneros internos miembros del paralelismo historicos que llevan la genetica de peliarse con el dinero que daba Colombia y USA y despues aceptar al tico Adolfo Diaz como presidente sin nacer en Nicaragua para regalar San Andres y sus islotes.
    Esa casta de buitres es quien influye y hace la opinion publica caudillista torcida como su dinero mal habido

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