Política en la sentencia

Joaquín Absalón Pastora

Alguien, satírico y amigo de las semejanzas, dijo que “el nacionalismo es una enfermedad infantil parecida al sarampión”, por tanto una epidemia universal concentrada en la piel de cada una de las parcelas de la tierra, que ocasionando trastornos catastróficos convierte al hombre en un niño vitriólico y caprichoso con el juguete de su orgullo patrio.

La razón desde que lontananza prendió sus luces, no pudo controlar sus columnas, rotas todas por las imprudencias humanas cada vez que aparecen las litis en que están de por medio los diferendos limítrofes causados por una motivación llamada país donde uno nación, cobijado por el gentilicio: nicaragüense si es de Nicaragua, colombiano si es de Colombia. En el caso de los reclamos por la titularidad de las aguas peleadas por dos naciones para ejercer soberanía sobre ellas, un fallo destapó la caja de las conciencias, desnudó sus ámbitos, mostrando por un lado el júbilo pinolero por haber rescatado el tesoro perdido, y por otro la parte afectada, el perdedor mostrando las llagas doloridas que nunca imaginó sufrir porque desde antes un Uribe sorprendido en su indudable dualidad sentía ganado el pleito desde antes, al asegurar a Ortega el acatamiento aunque este favoreciera a Nicaragua. Evidenció una “doble moral” que hizo harapos su palabra, descalzado por los hechos a veces tan duros como las piedras. El arbitraje lo fue tanto que rompió el hielo verbal que mantenía con Santos, al que aconsejó actuar de una manera radicalmente opuesta a la que él expresó a Ortega.

Hay muchas formas de contraer la enfermedad del nacionalismo exacerbado. Una de ellas la instiga la politiquería, el atuendo del “yo” que juega con los intereses ególatras confundidos con los de la patria. Uribe dejó el poder esperanzado en que Santos llenaría los requisitos de la transición. Pero el “tiro le salió por la culata” y el ahijado se incitó hasta el extremo de llevar a su mentor a la pública contrariedad. Uribe no estuvo nunca resignado a palidecer en el escenario del colorido político, mientras el niño rebelde que ahora no cesa de abrir su corazón para mostrar que está cuarteado, desabrigó sus ansias de reelegirse pero el fallo desplomó las columnas de su castillo y las dos figuras, Uribe y Santos, fueron puestas lejanas de la reelección.

Uribe quiere destronar a Santos pero ya no tiene armas para hacerlo desde el momento en que fue descubierta su dualidad aprovechada por la tenacidad mediática de enfocar la escena las veces que fuera posible. A Santos no le queda más que llorar ante los nativos de San Andrés colmándolos incluso de dinero extra para apaciguar los ánimos y rescatar el prestigio que andará siempre extraviado y recuperar la simpatía con su negación al fallo inflamando con su gimoteo patriotero a los colombianos, invitándolos a contraer el sarampión. El clavo perforó la pared durante su mandato y eso basta para consagrar una ineptitud que ahora le estalla en el rostro.

En síntesis el fallo inapelable además de producir el efecto de definir la demarcación que bogaba en las sombras, sirvió para quitar la ropa a dos figuras ambiciosas del tablado político colombiano que nunca imaginaron por dónde iba a saltar la liebre. Empero la enfermedad que ahora los corroe pronto va a desaparecer. Será cuando las aguas recuperen el ritmo de su normalidad.

El autor es periodista

COMENTARIOS

  1. Nika.
    Hace 14 años

    Tenia entendido que el Sr. Absalon es experto en musica clasica, pero le quedó muy bien al articulo de derecho y politica. Parece que es cierto que en nicaragua todo el mundo es experto en todo.

  2. CaribeNica
    Hace 14 años

    En el caso de Santos y Uribe, no se infectaron de sarampion, se infectaron de Lepra pues el sarampion se cura la Lepra NO! y desafortunadamente han infectado a muchos otros colombianos inocentes que en su turno fueron infectados de otra enfemedad tan grave como la Lepra y esa es-Ser victimas del Narco Terrorismo que los gobiernos colombianos no han podido erradicar y que en muchos casos ellos mismos apoyan para asi poder mantenerse en el poder. Las mascaras de la hipocresia van cayendo una x una

  3. Denso Orozco
    Hace 14 años

    Buen articulo DonJoaquin;la verdad que aun me estoy riendo de los chillidos de muerte que han estado dando los colombianos,porque en el fondo ellos saben que le fallo de la Haya,ya esta «escrito en piedra»,no hay manera de borrarlo aunque se roben la piedra;hasta da la impresion que el fallo los agarro de sorpresa,como al ladron que comete el robo perfecto,y piensa que jamas sera descubierto;pero cuando menos lo piensa !ZAS!,le pasan la factura y no le queda mas que llorar y llorar,je,je,je,

  4. GUICAG
    Hace 14 años

    NO EXISTE “POLÍTICA EN LA SENTENCIA”, SINO SATISFACCIÓN DEL DERECHO A DISPONER Y EXPLOTAR UN LEGÍTIMO MAR TERRITORIAL OTORGADO POR UN PRONUNCIAMIENTO JUDICIAL. Otra cosa es que Colombia pretende politizar el fallo y aducir que éste ha dejado (nunca mejor dicho) “aisladas” y con menos recursos marítimos determinadas parcelas de su soberanía. Pero esto es consecuencia lógica y natural de un fallo inapelable tras una justa e histórica decisión que confiere dominio marítimo a Nicar

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