Pablo Vijil Icaza

Elecciones 2012: lecciones a los políticos

En un corto periodo de semanas, han ocurrido en América tres elecciones cuyo impacto en el futuro de Nicaragua es muy relevante, por lo que sus procesos y resultados deben ser analizados por los expertos en la materia.

Se podría pensar que esas elecciones no tienen nada en común: las municipales de Nicaragua, y las generales de Venezuela y EE. UU., pero si analizamos un poco más de cerca lo ocurrido, vemos en ellas importantes señales de los tiempos que deben servir de mucho aprendizaje a los políticos, viejos y jóvenes por igual.

Sobresale el hecho que los paradigmas están cambiando. Las generaciones jóvenes y en particular en el caso de Nicaragua, los nacidos después de 1979, que ya son casi la mayoría del electorado, no vivieron ni el somocismo, ni el terremoto, ni la guerra revolucionaria, ni los diez años de sandinismo. Igual en Venezuela y EE.UU., las dictaduras militares y la guerra de Vietnam son un lejano recuerdo que solo interesa a los eruditos e historiadores.

Las nuevas generaciones no parecen dispuestas al sacrificio por un ideal y menos a la pérdida de sus comodidades. Es absolutamente impensable la rebelión y la toma de las armas. Es diferente el caso de las juventudes árabes que están luchando por liberarse de yugos ancestrales por costumbres arcaicas que los han tenido sometidos por siglos.

Debemos coincidir con Mario Vargas Llosa, que recoge en su excelente libro el argumento de que vivimos en la actualidad la Civilización del Espectáculo. Los tres debates presidenciales y el de los vices en EE. UU., se convirtieron, ni más ni menos, en matchs de boxeo, durante los cuales los comentarista de televisión iban anotando los puntos por golpes que daba o recibía cada candidato. Cuando apareció la tormenta Sandy, Obama logró presentarse como el presidente que era, el jefe, y lo hizo muy bien. Romney no pudo hacer nada, más bien perdió valiosa cobertura en los medios mientras duraba la tormenta. Fue más importante la participación de Clint Eastwood en la convención republicana que la del propio Romney.

En Venezuela, Chávez es el maestro del espectáculo. Mantiene al país en un continuo show, que por supuesto, es respaldado por la inmensa fortuna que dilapida en proyectos asistenciales. Nada importa que el país tenga el índice más alto de inflación, violencia y corrupción de América del Sur. Nuestros líderes criollos ya aprendieron la lección y desde el 2007 aplican el circo del espectáculo a los sectores medios y populares con las continuas actividades de entretenimiento, estadios virtuales, árboles navideños todo el año, disco móviles en los barrios, parques de juegos, etc. Es evidente que lo anterior, aunado a las políticas populistas de regalo de láminas de zinc, paquetes de ayuda, bonos solidarios, ha posibilitado alejar de la mente de muchos y en particular de los jóvenes, la preocupación por los verdaderos problemas del país que afectarán el futuro de estas generaciones.

Otro importante paradigma que se ha venido al suelo, es que a estos jóvenes, las ideas de la derecha ultraconservadora que promueve viejos valores, no les atraen y más bien rechazan. Se identifican con sectores minoritarios como los hispanos, los migrantes, los afroamericanos, los gays y los que aceptan el aborto, como fue el caso en la reciente elección de los EE. UU.

Por eso, la cúpula del Partido Republicano, asociada con el Tea Party y sectores ultraconservadores están perdiendo espacio aceleradamente al igual que las cúpulas liberales que representó en el pasado el PLC en Nicaragua. No tienen nada que ofrecer a las nuevas generaciones. A diferencia de Venezuela, en donde la oposición ha comprendido la necesidad de unidad, renovación, incorporación de la juventud y nuevos liderazgos, lo que es una esperanza para el futuro, ya que la civilización del espectáculo está fundamentalmente basada en el bienestar que se generó por décadas en los países desarrollados de Occidente. Ese bienestar muestra ya claras señales de agotamiento y las nuevas generaciones no están preparadas para enfrentar los retos que en el futuro se presentarán: crisis económicas y ambientales, situaciones que de seguro más temprano que tarde van a cambiar de nuevo los paradigmas.

El autor es ingeniero. Fue Ministro del MTI

COMENTARIOS

  1. julia
    Hace 14 años

    Al autor se le olvida que lo que le aplica al PLC, de paso salpica al PLI y al eterno candidato Montealegre….

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