Mañana 4 de noviembre será un gran día en Nicaragua, porque se conmemorará el primer centenario del nacimiento de Pablo Antonio Cuadra Cardenal (PAC), eminente poeta, escritor, dramaturgo, maestro, académico de la lengua, historiador, periodista, humanista, cristiano laico comprometido, demócrata y antropólogo cultural, cuyo pensamiento iluminó más de la mitad de la historia de Nicaragua del siglo XX y su herencia intelectual constituye un valioso tesoro formativo para la actual y las siguientes generaciones de nicaragüenses.
PAC, primo hermano y fiel compañero de lucha y asesor intelectual del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA, Mártir de las Libertades Públicas y Héroe Nacional de Nicaragua, fue también durante mucho tiempo subdirector y director de este Diario de los Nicaragüenses, lo mismo que fundador y director de La Prensa Literaria que justamente se denominaba, “Una universidad de bolsillo”. De manera que sobran las razones para que LA PRENSA participe plenamente en la celebración de esta efeméride nacional que es el primer centenario del natalicio de PAC.
Para honrar la memoria y la obra de PAC se están realizando en el país diversas actividades culturales, incluyendo el establecimiento de un Premio Nacional de Poesía que lleva su nombre y el cual ha sido meritoriamente otorgado al reconocido poeta y creador cultural nicaragüense, Julio Valle Castillo.
Sin duda que PAC merece todos esos homenajes a su persona y reconocimientos a su obra literaria, y muchos más que le podrían ser tributados. Como dice el académico y filósofo nicaragüense, Alejandro Serrano Caldera, en el prólogo al tomo I de los Ensayos de Pablo Antonio Cuadra, editados por el Fondo Cultural de Centroamérica, “Pablo Antonio es un pensador fundamental en la historia de nuestro país, un paradigma de coherencia entre el hombre, el poeta y el pensador, desde su propio lado de la trinchera y con su propia visión de la historia y la cultura jamás desmentida. Es, él solo, sin lugar a duda, toda una época, una especie de hombre símbolo y un referente inexcusable en la historia de la cultura nacional”.
Ciertamente, no es posible comprender apropiadamente el pasado y el presente de Nicaragua, ni atisbar su futuro, sin auxiliarse con extraordinarios ensayos de PAC como El Nicaragüense ; El hombre, un dios en el exilio ; América o el tercer hombre; o la colección de sus deslumbrantes editoriales culturales y sociopolíticos que se publicaron en LA PRENSA bajo el epígrafe Escrito a máquina.
Y cómo no reconocer en la nueva etapa angustiosa de la historia nacional que estamos viviendo y sufriendo los nicaragüenses en la actualidad, la emocionante vigencia del pensamiento poético y de las advertencias proféticas de PAC, quien en un memorable poema titulado Invitación a los vagabundos , nos dijo en el pasado y nos sigue diciendo ahora: “Otra vez la esperanza es una emboscada, y la felicidad otra vez un futuro que debe ser construido con nuevas sepulturas innumerables”.
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