“Catacumbas” fue homenaje a PJChC

Amediados de febrero de 1978, un mes después del magnicidio del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, unos sesenta periodistas de radio, prensa escrita y TV, que ya teníamos varios años de venirnos enfrentando a la dictadura somocista, agrupados en el Sindicato de Radioperiodistas de Managua (SRPM) acordamos en asamblea hacer la mayor demostración gremial de libertad y rebeldía, mediante lo que se llamó genéricamente: El periodismo de catacumbas.

Directores de noticieros en radio y TV, reporteros, redactores, locutores y amigos del gremio, llegamos a conformar en ese momento una suerte de brigada especial en compañía solidaria de muchos intelectuales, sindicalistas, profesores y estudiantes universitarios, para divulgar sin la censura somocista todas las noticias de la creciente insurrección popular que se desarrolló después del fatídico 10 de enero de 1978.

Tras marchas populares, huelgas de hambre en la Cruz Roja, colectas públicas para pago de las abultadas multas que imponía el gobierno a través de la jefatura de radio y TV de la Guardia Nacional que presidía el coronel Alberto Luna Solórzano, el SRPM presidido en ese momento por el colega Manuel Eugarrios (q.e.p.d.) y quien escribe como secretario de Actas y Acuerdos, tomamos la decisión de abandonar los micrófonos en radioemisoras (unos 20 y pico programas) y con el apoyo del clero progresista, realizaríamos un informativo único diario, difundido desde las parroquias y templos católicos.

Tras muchas discusiones, se acordó llamar a este periodismo clandestino, de “catacumbas”, sobre todo por invocar el espíritu y las creencias cristianas del pueblo, pero acicateados en todo momento por la inmensa agresión que significó para todos el vil asesinato de PJChC, director del Diario LA PRENSA.

El homenaje que ofrecíamos al sacrificio de nuestro colega —hoy Héroe Nacional— PJChC fue obvio y quedó escrito con mis manos en el libro de actas del SRPM, cuyo destino ignoro, pues pronto caíamos en la guerra total que encabezó ciertamente el FSLN, respaldado por organizaciones de toda índole en la sociedad civil, indignados hasta la furia.

Resulta, sin embargo que, el pasado 8 de septiembre, en medio de un acto conmemorativo del Día Internacional del Periodista que realizó nuestra organización, la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) Pedro Joaquín Chamorro C., en un auditorio de la UCA, nuestra directiva compuesta por colegas jóvenes —que no participaron en aquella gesta— fue utilizada y sorprendida seguramente por Juan Alberto Henríquez, expresidente de la UPN, con una exposición ante la concurrencia, deformada y oportunista, en la que casi se hizo aparecer como coautor de lo que llamó “periodismo popular”, sin mencionar en ningún momento el fondo que motivó aquella acción de periodistas democráticos.

Más que molestia personal, me surge como responsabilidad profesional el no permitir la adulteración histórica sobre una circunstancia crucial en aquel momento.

El señor Henríquez para esa época apenas si comenzaba a incursionar como reportero y, en el SRPM, solo le conocíamos como un dirigente magisterial, veterano en esas lides, pero neófito en periodismo.

Con Eduardo López Meza, locutor profesional de gran trayectoria y protagonista como muchos otros, coincidimos en que la aventurera manipulación que Juan Alberto intentó hacer ante un auditorio de estudiantes sobre todo, es inadmisible, pues advirtió que estaría a punto de publicar un libro sobre este pasaje histórico político, en el cual apenas si asomó su cabeza, y del cual por cierto, elementos del FSLN se han querido apropiar, porque admito que para febrero de 78, dentro del SRPM, ya habíamos elementos que apoyábamos la lucha armada de aquel FSLN, como única vía contra la dictadura.

Porque muchos colegas verdaderos protagonistas del periodismo de catacumbas ya han fallecido, y por respeto a las memorias de gente como el profesor Gustavo A. Montalván, César Cortés, Manuel Eugarrios, Santiago Meneses, Alejandro Acevedo, Andrés Valle, Francisco Hernández Segura y otros, me veo en esta obligación, informando a quien concierna, que este señor intruso en la APN es gratuito negador del gran motivo de nuestra protesta, desconociendo además y adrede, que quien escribe, inclusive fue escogido en asamblea al segundo día de esas 13 o 14 jornadas diarias, como jefe de redacción de aquella acción libertaria, durante la cual varios de nosotros fuimos perseguidos y reprimidos por el régimen desaparecido.

Mi perenne agradecimiento a todos los colegas que me encomendaron aquella función en esos días, y mi reconocimiento similar a todos los colegas que aquí no puedo mencionar, que como Manuel Espinoza Henríquez (director del único programa de TV entre los afiliados al SRPM como Extravisión), arriesgamos vida y trabajo por un deber patriótico.

Precisamente en 1987 me tocó desarrollar la tesis de grado en la UCA sobre el periodismo de catacumbas, y me llamó la atención que ciertos tutores me hayan obligado a no mencionar —porque supuestamente era un argumento político— que lo que empujó al gremio para hacer el periodismo de catacumbas fue precisamente el crimen político del cual fue víctima el ahora y siempre héroe de Nicaragua, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, y con el cual junto a su tumba seguiremos clamando que nuestra nación: “volverá a ser República”.

El autor es Miembro del Comité de Honor y Disciplina de la APN-PJCHC.

COMENTARIOS

  1. ciudadano
    Hace 14 años

    Impresionante la marcha de tantos nombres patrioticos.

  2. Carlos
    Hace 14 años

    La chispa de la insurreccion inicio en Octubre de 1978 con la toma al cuartel de San Carlos, la toma de la carretera panamericana Madriz – Ocotal siendo jefe del Frente Norte Daniel Ortega, la insurrecion en Masaya y el combate de los sabogales por Camilo Ortega, dirigidos todos por la fsln tercerista.

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