Editorial: Elección venezolana es crucial también para Nicaragua
A medida que se aproxima la fecha de la elección presidencial venezolana, el 7 de octubre próximo, se incrementan las expectativas y la tensión por su desenlace no solo en Venezuela sino también en otros países latinoamericanos, como Nicaragua. Incluso algunos analistas internacionales hablan de que esta elección plantea un dilema para toda América Latina, debido a la influencia que ha logrado Hugo Chávez gracias a la inmensa cantidad de recursos que produce el petróleo venezolano y que él maneja y distribuye a su antojo.
Si Chávez pierde esta elección y se ve obligado a entregar el poder, las consecuencias podrían ser desastrosas para los gobiernos de los países que se benefician con la cooperación petrolera y los petrodólares que les prodiga generosamente el mandatario venezolano. En Cuba serían como las de un terremoto y para Nicaragua como las de un huracán, dice Daniel Lozano, escritor, periodista y comentarista internacional español residenciado en Argentina.
Según investigaciones parlamentarias de la oposición venezolana, el dinero que ha gastado Venezuela por los “regalos” de Hugo Chávez a otros países con el fin de impulsar internacionalmente su proyecto de socialismo del siglo XXI, ascendía hasta 2011 a 69,940 millones de dólares. A Cuba Chávez le da al crédito 120,000 barriles de petróleo cada día, con menos del 3 por ciento de interés, plazos súper ventajosos y además “pagados” con los servicios laborales de millares de médicos, militares y otros profesionales y trabajadores que son enviados por el régimen castrista a Venezuela. Además el Gobierno de Cuba puede revender el petróleo venezolano a terceros países y de hecho lo hace en cantidades considerables.
En cuanto a Nicaragua, se sabe que Daniel Ortega recibe unos 500 millones de dólares anuales como beneficio de la cooperación petrolera de Venezuela, de los cuales usa un poco para financiar los programas clientelistas y la mayor parte lo destina a la creación de grandes negocios de interés particular, como el imperio mediático de radio y televisión, que son manejados por los miembros de la familia Ortega-Murillo y por medio de las omnipresentes empresas del Alba.
Solo el año pasado, por las regalías de Hugo Chávez a otros países Venezuela dejó de percibir cerca de 7,000 millones de dólares, que hubieran servido para construir 440,000 viviendas para el pueblo, 2,100 escuelas y 500 hospitales, según ha dicho Henrique Capriles. De manera que el candidato democrático venezolano advierte que si él gana la elección del 7 de octubre, “desde 2013 no va a salir de Venezuela un solo barril de petróleo regalado a otros países (pues) Chávez solo busca apoyo político con sus petrodólares”.
No es seguro que Chávez pierda la elección del 4 de octubre. Pero todo indica que la contienda será muy reñida y es posible que la gane el candidato opositor. Si esto ocurriera y Chávez entrega el poder a pesar de sus amenazas de provocar una guerra civil, los regímenes autoritarios de otros países que son financiados con los recursos del pueblo venezolano, como el de Nicaragua, quedarían en una situación crítica y en la agenda política se plantearía su inminente desaparición.
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