Recientemente Eduquemos y el Preal en alianza con importantes organizaciones del sector privado y de la academia organizó un foro con los presidentes de dos de los movimientos empresariales proeducación con mayor dinamismo en los últimos años: Empresarios por la Educación ExE. La premisa con la que se reunieron hace una década en Colombia y Guatemala, cinco años en Perú, hace dos en Nicaragua fue: La educación es nuestra empresa más importante. Solo en Colombia esta empresa representa 9 millones de estudiantes; 300,000 docentes; 45,000 sedes educativas y 1,500 millones de dólares anuales.
Cuando un empresario está totalmente convencido de que la educación lo es todo, es porque sabe que todas las iniquidades de los sistemas tienen que ver con la educación. Un año extra de estudios puede significar una mejora de ingresos en un rango que va del 5 por ciento al 13. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una mejora de 1 por ciento en el promedio de escolaridad está ligado a una mejora en 0.6 por ciento en PIB per cápita.
En Empresarios por la Educación, cuando se habla de calidad en el sistema educativo no se refiere exclusivamente a un incremento de la inversión del PIB —al 7 por ciento si hablamos en el caso de Nicaragua —, se habla de un nivel de un alto involucramiento. Estos grupos de empresarios son reconocidos en sus países como un consejo asesor de sus ministerios de Educación, brindan acompañamiento a la política pública, participan en mesas intersectoriales, debates, foros y campañas, implementan programas para el mejoramiento de la calidad de la educación y realizan una inversión importante de recursos y de tiempo. Y con esta última idea me queda la profunda reflexión de que lo que más valoran los empresarios más que la inversión monetaria es su tiempo.
ExE a nivel regional ha puesto a disposición de los centros públicos su formación y experiencia en la gestión, implementación y rendición de cuentas. En el caso de Colombia participan en un plan para la mejora educativa desarrollando modelos pedagógicos pertinentes; mediciones frecuentes de desempeño; acompañamiento y formación a docentes y rectores; trabajo en primaria infancia; mejoramiento de la infraestructura de apoyo; movilización masiva (de estudiantes, maestros, directores, padres y comunidades); y colaboración entre los sectores público y privado.
Son los mismos empresarios —como lo hicieron en Nicaragua el doctor Antonio Celia Martínez de Colombia y señora Diana Canella de Guatemala— quienes comparten de viva voz sus preocupaciones sobre la calidad y la pertinencia de la educación. Como esta es el instrumento por excelencia del desarrollo de las sociedades y cómo requiere tiempo, un profundo compromiso y la convicción de que la educación lo es todo: más equidad, más inclusión, mayor movilidad social y mayor libertad.
La autora es Directora Ejecutiva del Foro EDUQUEMOS.
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