Marvin Saballos Ramírez

“Mendokusai: hoy no mi reina, estoy cansado”

“Amor, aquí te traigo el vaso de agua con las pastillas para el dolor”, se acercaba el varón a su señora en el dormitorio, si ella contestaba: “¿Y para qué? ¡A mí no me duele nada!”, era el momento de decirle: “Entonces amorcito, regalame esta noche”. Este era un chiste que se contaba antaño, en los tiempos de los roles tradicionales del varón conquistador y la mujer seductora, época en que la mujer, ya fuera porque no le apeteciera en ese momento la intimidad conyugal, o porque era de buen gusto, buena estrategia, el hacerse de rogar, acostumbraba poner este tipo de obstáculos a los requerimientos amorosos de su pareja.

Hoy, las cosas son muy diferentes. Un documental de la Radio-Televisión Española, informa que según el Instituto Nacional de Sexología Japonés, cerca del 40 por ciento de las parejas estables japonesas no mantienen relaciones sexuales, cifra que según otros estudios se elevaría hasta un 60 por ciento; quienes se quejan ahora son las mujeres, dicen que sus maridos evitan la intimidad con la excusa “Mendokusai: estoy cansado”.

En el otro lado del mundo, las mujeres de Letonia se encuentran muy preocupadas porque no encuentran pareja; hay 8 por ciento más de mujeres que de hombres, a consecuencia de un alto índice de mortalidad masculina; además, desempleo, alcoholismo y depresión son pandemia entre los hombres, de modo que quedan muy pocos aptos para parejas deseables; reporta la británica BBC.

En España las mujeres cada vez más son quienes llevan la iniciativa sexual, al punto de que se ha creado un nuevo mito: atracción, excitación, orgasmo femenino y resolución —sensación de plenitud—, y si no hay orgasmos femenino, al hombre se le considera incapaz. Se reporta que las consultas por impotencia sexual masculina van en aumento.

En los EE. UU., el número de personas, hombres y mujeres, que viven solas van en incremento; también la institución de la pareja parece estar en riesgo.

La ola de transformaciones de género ya también llegó a lo profundo de Nicaragua; hace unas semanas, conociendo el desarrollo de un programa juvenil de formación de valores en zonas rurales, presencié un sociodrama sobre la necesidad de postergar el inicio de las relaciones sexuales entre adolescentes; en la dramatización era la jovencita quien le pedía al jovencito que tuvieran relaciones, y este se negaba llamándola a la reflexión; pensé que era un recurso de guión para centrar la atención del público, ya que en mi lejana adolescencia tal cosa hubiera sido impensable, por lo que pregunté a la joven sobre el argumento y me contestó: “Es que ahora las mujeres son las que se les lanzan a los hombres”. Habría que ver que tanto las mujeres han avanzado en Nicaragua en la libertad de tomar la iniciativa sexual explícita, aunque parece ser que efectivamente están tomando un mayor control sobre sus vidas, las estadísticas indican que en el caso de los divorcios, la mayoría son por iniciativa femenina.

Es evidente que estamos asistiendo a un cambio en el estatus y roles sociales entre hombres y mujeres, en el que hay una corriente dominante hacia el empoderamiento de la mujer y su mayor protagonismo social y de la vida en pareja, quizá lo preocupante sea que no estamos preparando a los hombres para asumir esta nueva época.

Parece resultar una generación de hombres que no saben encontrar su sitio ni en la pareja ni en la sociedad. Con trabajos precarios, cuestionado su papel en la familia, al remolque de sus mujeres.

¿Pandemia masculina de desadaptación? ¿Cambio de civilización? Toca atender al hombre

. El autor es psicólogo Social.

COMENTARIOS

  1. GUICAG
    Hace 14 años

    Un chiste para la causa del “mendokusai”: Una esposa asiste con su marido al médico para demostrarle su indisposición al acto sexual siete veces por semana, y expone al doctor que tiene dolores en el cuerpo, de manera que si duerme boca abajo le suben los dolores por la espalda; si duerme hacia la izquierda, le suben también los dolores por mismo costado; y si duermO hacia la derecha se reproducen igual. Y el médico pregunta,¿ha probado dormir boca arriba?¡No, que se sube mi marido!

  2. GUICAG
    Hace 14 años

    El nica diría, con aire de arrogancia y gesto de intolerancia: ¡nada de mandokusai, prepara el lecho para este samurai! El Sr. Ramírez no dice que en Japón, al igual que en no pocos lugares, al final buscan fuera lo que no tienen en casa –que es una aventura postrera-, hasta que pasa lo que pasa: el que no sabe lo que busca, termina pecando con una “pelandrusca” verbenera. Y la esposa regaló al esposo la noche nada más y aún está buscándola sin éxito en la oscuridad.

  3. Caitudo
    Hace 14 años

    Si consideramos lo que se llama «liberacion femenina» pues podriamos decir que el trabajo de seduccion ya no solo le corresponde al hombre. En mi opinion esto ha sido un asunto de timidez y pena por parte de la mujer pues no queria ser tildada de «ofrecida» o facil por aquello de la cultura machista que aunque ya no es tanto, existe. En lo personal no veo malo cuando mi esposa me dice que desea intimidad. La mujer en estos tiempos debe de tener iniciativa en cuanto a esto, esta supuesta tambien.

  4. JOSE DAVID LAGUNA
    Hace 14 años

    Ese asunto es viejo, muchas veces las mujeres se ofrecen, pero si el
    cliente no la ve apetecible, se excusa y le cuenta un cuento.Entonces ces la mujer se siente rechazada, y en despecho contra ataca dicien do que «fulano» es pato. Pero si el hombre es rechazado, no pasa na da, lo he platicado con otros, y siempre pasa igual. Pasa con los piro
    pos tambien. Mi hija se enoja por las cosas que le dicen. Yo le digo,
    haz como quien oye llover. Hay hombres que son «profesionales» en
    eso de piropos.

  5. GUICAG
    Hace 14 años

    El nica diría, con aire de arrogancia y gesto de intolerancia: ¡nada de mandokusai, prepara el lecho para este samurai! El Sr. Ramírez no dice que en Japón, al igual que en no pocos lugares, al final buscan fuera lo que no tienen en casa –que es una aventura postrera-, hasta que pasa lo que pasa: el que no sabe lo que busca, termina pecando con una “pelandrusca” verbenera. Y la esposa regaló al esposo la noche nada más y aún está buscándola sin éxito en la oscuridad.

  6. GUICAG
    Hace 14 años

    El nica diría, con aire de arrogancia y gesto de intolerancia: ¡nada de mandokusai, prepara el lecho para este samurai! El Sr. Ramírez no dice que en Japón, al igual que en no pocos lugares, al final buscan fuera lo que no tienen en casa –que es una aventura postrera-, hasta que pasa lo que pasa: el que no sabe lo que busca, termina pecando con una “pelandrusca” verbenera. Y la esposa regaló al esposo la noche nada más y éste aún está buscándola sin éxito en la oscuridad.

  7. GUICAG
    Hace 14 años

    Un chiste para la causa del “mendokusai”: Una esposa asiste con su marido al médico para demostrarle su indisposición al acto sexual siete veces por semana, y expone que tiene dolores en el cuerpo, de manera que si duerme boca abajo le suben los dolores por la espalda; si duerme hacia la izquierda, le suben también los dolores por el mismo costado; y si duerme hacia la derecha se reproducen igual. Y el médico pregunta, ¿ha probado dormir boca arriba? ¡No, que se sube mi marido!

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