Nuestra legislación en Higiene y Seguridad del Trabajo (HST) es completa y en el año 2007 se promulgó una nueva ley y reglamento que aseguran las condiciones laborales de los trabajadores, en especial “la integridad física, la salud, la higiene y la disminución de los riesgos laborales para hacer efectiva la seguridad ocupacional del trabajador”.
Entre sus preceptos se establece “para iniciar actividades laborales la obligatoriedad del empleador de tener una licencia de apertura en materia de HST”. Entre las novedades de la ley exige al empleador que “usare el servicio de contratista y que permitiese a estos la subcontratación, la obligación de exigirle a ambos que estén inscritos en el registro correspondiente del INSS y en caso de incumplimiento el empleador será solidariamente responsable de las obligaciones que dicho contratista o subcontratista tiene con sus trabajadores”.
Como las normas señaladas, así se estructura todo el cuerpo de la ley, que busca como el empleador no evada sus responsabilidades, imponiéndole una cantidad de trámites burocráticos, permisos y sanciones exageradas y muchas veces difíciles de cumplir por el empleador. Siempre la HST se ha limitado a las normas que el marco jurídico obliga y como un costo que por imperio de la ley las empresas debían asumir, este enfoque de las relaciones de la empresa en su entorno en la última década ha cambiado.
Bajo el concepto de la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) se comenzó un movimiento mundial que involucra voluntariamente a las empresas, en las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores. La RSE admite varias definiciones pero todas ellas coincidentes en una única idea. Se trata de un enfoque basado en un conjunto integral de políticas, prácticas y programas de acción con carácter voluntario y centrado en el respeto por la ética, las personas, las comunidades y el medioambiente. La RSE no solo implica el cumplimiento de las obligaciones jurídicas, sino una mayor inversión en el capital humano.
La Comisión Europea ha definido la RSE como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y las relaciones con sus interlocutores. El comportamiento socialmente responsable significa superar el cumplimiento de las obligaciones jurídicas, invirtiendo más en el capital humano, el medioambiente y las relaciones con los interlocutores. Obviamente, garantizar la salud de los trabajadores y la seguridad de las condiciones laborales es una de las responsabilidades sociales de las empresas, por lo que se debe considerar parte integrante de la RSE.
Es evidente que la RSE está alterando rápidamente el contexto de HST en numerosos casos. Las iniciativas en materia de RSE son fruto de una visión eficaz y de un concepto definido adecuadamente. La sostenibilidad, la aceptación social, el liderazgo de servicio, la creación de nuevas empresas y nuevos mercados, el interés y atractivo de los productos, el clima de armonía en la empresa, la promoción de la salud, empresarios modelos, son objetivos positivos que están ayudando como elementos dinamizadores dentro del ámbito de la higiene y seguridad del trabajo, marcado todavía por la tendencia dominante a la reducción y el control del riesgo.
Aunque la HST se ha centrado o se ha limitado tradicionalmente al impacto de los procesos de producción en los trabajadores, diversas empresas activas en el ámbito de RSE han merecido la distinción de empresa modelo en higiene y seguridad del trabajo otorgados por la empresa privada y el sector público. En Casa Pellas, Yaziki Nicaragua, Seafood, Grupo Pantaleón, Nicaragua Sugar, y otras más, los empleados de dichas empresas reconocen el valor añadido que para ellos supone la RSE: contribuye a dar sentido a su trabajo. Pueden enorgullecerse de trabajar para su empresa, pueden enorgullecerse de los productos que elaboran. El resultado es la identificación de los empleados con la empresa y un vínculo entre empresario y trabajador que se convierte en una relación a largo plazo.
Ir mas allá de los requerimientos legales en HST tiene un costo. El principio de Friedman afirmaba en 1970 que “la única responsabilidad de la empresa es maximizar el beneficio, con el único límite de la ley y las costumbres mercantiles”. Este principio hoy en día queda rebasado por el enfoque de RSE. Tampoco nos podemos olvidar que el objetivo final de cualquier empresa es el de generar beneficios económicos a sus propietarios, en función de un producto o servicio que la sociedad desea o necesita, por lo que si la empresa no consigue este objetivo, difícilmente se puede plantear otros. Pero si es cierto que establecer y mantener un clima de confianza y estabilidad con los clientes potenciales (empresas, ciudadanos, sociedad en general) permite reforzar positivamente la imagen de empresa y por consiguiente los beneficios.
Es indiferente cual sea la causa que estimula la incorporación de la RSE. Unos dicen que se trata de retornar una pequeña parte de los beneficios a otros y pura actividad publicitaria y para otros un escudo contra los perniciosos efectos del liberalismo a ultranza, etc. Lo cierto es que se convierte en una vía de financiación de acciones beneficiosas para la comunidad, la salud y el medioambiente. Aunque sí se puede afirmar que en el fondo este concepto no es nuevo, sino una evolución de lo que ya en el año 50 a.C., Cicerón enunció “la justicia es indispensable para la realización de los negocios”. La RSE orienta a las empresas a considerar los impactos de todos los aspectos que su actividad genera sobre sus grupos de interés o “stekeholders”: sus clientes y propietarios, empleados y comunidades locales, medioambiente y sociedad en general.
En 1999 Kofi Annan, secretario general de la ONU, propuso crear el pacto mundial de las Naciones Unidas en materia de responsabilidad social de las empresas, siendo este pacto una iniciativa voluntaria en la cual las empresas se comprometen a alinear sus estrategias y operaciones con diez principios universales aceptados en cuatro áreas temáticas: derechos humanos, estándares laborales (léase HST), medioambiente y anticorrupción.
Se percibe la RSE como una oportunidad para adoptar un enfoque integrado de HST. Los estudiosos en seguridad e higiene ocupacional están convencidos que la RSE fomenta la HST en una perspectiva más amplia. Además la RSE ofrece la posibilidad de ir más allá del pleno cumplimiento de las obligaciones jurídicas en las cuestiones de HST. Por otra parte, se hace más evidente la relación de la HST con la “la imagen empresarial”, que se ve influenciada por la RSE. Ellos conducen a una combinación más natural de motivos éticos y económicos-comerciales, que aumentan el impacto de las actuaciones en materia de RSE e HST a largo plazo, la presentación positiva de la RSE contribuye a fomentar la HST.
Si bien el desarrollo normativo en materia de HST es necesario e imprescindible, las acciones responsables en la materia son un cumplimiento y un avance respecto al marco legal. Lo interesante de la RSE es que las empresas responsables socialmente suelen anticiparse a situaciones problemáticas antes que estas se regulen por la ley, por lo que la adopción de nuevas normativas no significa un desgaste en la gestión de la empresa. El autor es abogado.
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