Twitter: @Fabian_Med
PRUEBA ADN
Yo sí creo que la prueba de ADN que se realizó Edén Pastora en estos días sirvió para algo, más allá de los que critican o disfrutan lo que llaman “circo mediático”. Sirvió para llamar la atención sobre la paternidad responsable, un debate que siempre debe ser bienvenido en esta sociedad donde abundan los hogares de madres solas. Sirvió para recordarnos que hay métodos científicos para dilucidar las paternidades y también sirvió para reconocer que la palabra de alguien no es suficiente para darla por cierta, por mucha solidaridad que nos despierte ese alguien.
INVASIÓN DE CARRIL
Alguna vez los jefes policiales se han preguntado por qué hay tantas multas “por invasión de carril”. ¿Será por qué hay muchas invasiones de carril o porque es el método más fácil para extorsionar a los conductores? Probablemente haya muchas multas bien puestas. No lo dudo. Pero también estoy seguro que muchas de las multas por “invasión de carril” que llegan a Tránsito son de conductores que con ello están pagando el no dejarse extorsionar. Y la Policía está obligada a hacer algo para evitar esos asaltos en la vía pública, más allá de estar esperando apelaciones que están diseñadas para que no se hagan.
A OJO DE BUEN CUBERO
Una mentira descarada. Nadie con más de tres dedos de frente puede dar por cierta la cifra de 25.7 por ciento de verificados que dio el señor Roberto Rivas. Al dar tan campantemente estas cifras a “ojo de buen cubero”, el señor Rivas está recordándole al PLI y al PLC, porque el resto ya lo sabemos, que el resultado de las elecciones en las que participan será el que a él se le ocurra dar, y que como garantía de veracidad solo tendrán su palabra y esa sonrisita maquiavélica que suele dibujar en su redonda cara cada vez que piensa: “¿Quieren más masa loritas?”.
MORDIDAS
Si pagar una multa de tránsito es más fácil que ir a apelación ante uno de los tantos abusos que se producen en la calle, y si dar una mordida es más fácil y barato que pagar la multa ¿qué es lo que se está estableciendo como “normal” en las calles y carreteras de Nicaragua? Hasta ahora me precio de no haber dado nunca una mordida a Policía alguno, pero debo confesar que la tentación de resolver por esa vía fácil es grande ante una institución policial que se hace de la vista gorda de lo que ocurre en sus narices y ha sido mil veces denunciada.
MERCADO JUDICIAL
Dicen los magistrados que para que el nuevo complejo judicial, que está a punto de inaugurar, no se convierta en mercado no permitirán que se trasladen con ellos todos los caramancheles, fritangas y vendedores ambulantes que ahora mismo pululan en los viejos juzgados. Faltaría más. El problema de los vendedores de chiverías es el menor. Para que el complejo judicial deje de verse como un mercado deberían de dejarse de vender fallos y sentencias, puestos, cargos y favores que se ofrecen por los pasillos guindados como tasajos de carne. ¿Va a querer marchante?
NEGOCIACIÓN
Si los jefes policiales de verdad estuviesen interesados en aplacar la epidemia de mordidas, bastaría que se preguntaran por qué hay tantos policías que se esconden en esquinas cerradas de nula peligrosidad para agarrar conductores que se abran demasiado al doblar para clavarles una de las multas relativamente caras del catálogo: ¿invasión de carril? Y ahí viene la negociación. Se acerca el policía muy serio y dice: “¿Ya sabe por qué lo estoy multando?”. No. “Invasión de carril. Es de las multas más caras”. Si no hay reacción, saca un precio: 400 córdobas. Como no hay oferta, sigue, aparentemente preocupado por su víctima: “Tal vez no es tanto el dinero, sino lo tequioso de ir a dar tantas vueltas para recuperar su licencia ” Y ahí llegamos al momento en que se debe escoger dar unos cien córdobas de mordida, seguir el tequioso trámite y pagar los 400 de multas o iniciar el engorroso proceso de apelación si se considera que el único propósito era sacarle el dinero con una falsa infracción. A todos nos ha tocado. ¿Qué escogió usted?
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