Ana Salgado
Terapeuta sexual y de parejas
Es realmente llamativa la cantidad de personas que me escriben preguntándome si el sexo que tienen es “normal”, ya sea en términos de cantidad o variedad.
La vida sexual es algo que las parejas van construyendo con el tiempo. Generalmente al inicio es más intensa por la novedad y el arsenal de hormonas que invaden el cuerpo, pero eventualmente la cosa se tranquiliza un poco y cada pareja va encontrando su propio ritmo y repertorio.
No obstante, la sexualidad es algo vivo, va cambiando y evolucionando con el tiempo. Los cambios personales, de circunstancias y los que afectan la relación tienen un impacto y van moldeando la vida sexual constantemente.
Como con todo, el punto no es lo que hagan ni con qué frecuencia lo hagan, sino la razón que los motiva a hacerlo. Lo importante es que tengan la cantidad y la variedad de sexo con la que se sientan cómodos.
La ansiedad que provoca el sentirse “anormal” en la cama porque tienen menos o más sexo que lo que reportan las amigas, solo interfiere con lo realmente importante: una vida sexual placentera, llevada con responsabilidad, madura, íntima y sana.
Más que preocuparte por qué tan “normal” eres en comparación con otras parejas, lo esencial es cuidar que el sexo no se convierta en una obligación, en algo que se hace “de oficio” o por cumplir, o por algo con lo que resolvemos los problemas o que usamos para castigar. El sexo, por las razones incorrectas, es lo más normal del mundo, pero no por eso es lo más sano ni lo mejor.
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