LA HABANA/AFP/EFE
El funeral del disidente cubano Oswaldo Payá se convirtió ayer en un fugaz enfrentamiento a gritos y empujones entre decenas de opositores que coreaban “libertad, libertad”, y seguidores del gobierno comunista que voceaban “viva la revolución, viva Fidel”.
Dos hijos de Payá contradijeron la versión oficial del accidente en el que murió el disidente y sostuvieron que el automóvil rentado en que viajaba su padre fue embestido en varias ocasiones por un camión, lo que provocó el accidente.
El exilio cubano en Miami ha exigido esclarecer “las circunstancias oscuras” del accidente en el que murió Payá, pues aseguran que fue víctima de “un atentado” que debe ser investigado con ayuda internacional.
[/doap_box]
Agentes de civil intervinieron velozmente y arrestaron a medio centenar de opositores, entre ellos a Guillermo Fariñas, según la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos, mientras policías separaban a ambos bandos a la salida de la misa fúnebre en la iglesia del Salvador del Mundo en La Habana, cerca del hogar de Payá.
Una vez subidos por la fuerza a dos autobuses los opositores detenidos, la caravana fúnebre partió hacia el cementerio de Colón, distante a unos cinco kilómetros, guardando silencio por petición de la viuda de Payá, Ofelia Acevedo. “Gracias a todos, gracias a Dios por mi esposo y por el ejemplo que nos deja. Yo les pediría por favor que hicieran silencio”, expresó Acevedo.
“Nos inspira y nos llena de esperanza y confianza el amor sin límites a Cuba de Oswaldo y de Harold —Cepero, el otro opositor muerto el domingo en el accidente de auto junto con Payá— un amor que les llevó a entregar sus vidas”, agregó Acevedo en la Iglesia, la misma donde Payá fundó en 1988 su Movimiento Cristiano Liberación (MCL).
Mientras un centenar de partidarios del régimen continuaban gritando loas a Fidel y Raúl Castro y a la revolución cubana, unas 200 personas, entre ellas integrantes de las Damas de Blanco, empezaron a caminar junto al vehículo fúnebre que transportaba el féretro hacia el cementerio.
LAUREADOS
Tanto Payá (2002), como Fariñas (2010) y las Damas de Blanco (2005) recibieron el Premio Sajarov del Parlamento Europeo por sus esfuerzos en favor de los derechos humanos y las libertades cívicas en la isla.
A su llegada al principal cementerio de La Habana, decenas de seguidores del MCL dieron el último adiós a su líder levantando sus manos y haciendo la L de libertad y la V de la victoria.
A la misa fúnebre asistió la alta jerarquía católica cubana, y numerosos diplomáticos extranjeros, incluido el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, John Patrick Caulfield.
Seis horas después de su arresto, Fariñas continuaba bajo custodia en un cuartel policial de La Habana, dijo su madre, Alicia Hernández, una enfermera jubilada. “Me informaron que averiguaron que lo tenían en la estación de policía de (la avenida) Infanta. Sigue detenido todavía, hasta el momento no me ha llamado”, aseguró.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A