Verónica Avilés es la única mastóloga en nuestro país y también fundadora y secretaria de la Asociación de Mastología de Nicaragua, que aglutina a todo tipo de especialistas en cáncer de seno. Ella es la organizadora del primer Congreso Internacional sobre Cáncer de Mamas, el cual se realizará los días 27 y 28 de julio en el Hotel Crowne Plaza.
Auxiliadora Rosales
¿Siempre quiso estudiar medicina o tenía otras opciones?
Vengo de una familia muy esforzada y humilde, por eso cuando le dije a mi padre que deseaba estudiar medicina, me respondió rápidamente: “No sé si pueda”, pero me miró a los ojos y dijo categóricamente: “Vas a ir a estudiar, y para atrás ni para impulsarte”. Para mí esas palabras fueron la lección más grande que he recibido en mi vida.
¿Por qué especializarse en mastología?
En Nicaragua hace falta mucha información sobre la lucha contra el cáncer de seno, pero además me apasiona el tema, tanto que no siento que sea un trabajo. El compromiso que he logrado desarrollar con mis pacientes me satisface y me llena cuando me dan una sonrisa, un abrazo, o cuando me dicen que me tienen presente en sus oraciones.
¿Qué es lo primero que le dice a una paciente diagnosticada con cáncer de seno?
Siempre les digo que se aferren a Dios, porque si no tienen a Dios en sus corazones difícilmente va a sobrellevar la enfermedad. Dios es la única fortaleza, los médicos somos seres humanos y nos equivocamos, pero para Dios no hay imposibles.
Cuando ellas tienen mucha fe, yo me siento más tranquila, porque sé que no estamos solas.
¿Cuál es la situación del cáncer de seno?
Es una enfermedad impredecible. Aún con todos los avances, tenemos muchas pacientes que pierden la lucha contra el cáncer porque no se detecta en sus primeras etapas, pero también tenemos muchas mujeres que ganan la batalla porque depende mucho de las características de la enfermedad y de cómo la mujer responde a la agresión.
He ahí el porqué de organizar el primer Congreso Internacional sobre Cáncer de Mamas, para aprender a tratar la enfermedad de manera multidisciplinaria de la mano de expertos y del testimonio de sobrevivientes.
¿Cuáles son sus metas para la lucha contra el cáncer de seno?
Me gustaría desarrollar un programa de detección temprana de cáncer de seno. Desde hace varios años lo he planteado a diferentes instituciones, pero desafortunadamente no ha sido posible. Aún así, sigo trabajando en ello, solo espero que pronto se haga realidad. También quisiera que las mujeres que han sido mutiladas tuvieran la oportunidad de una reconstrucción desde el punto de vista físico y psicológico, para que su recuperación fuese completa.
Pero sobre todo deseo ver cáncer de mamas en estadios más temprano y no tan tardíos como lo estamos diagnosticando actualmente.
¿Qué mensaje desea dejar en las mujeres?
Como mujeres debemos cuidarnos y querernos. Como parte del cuido está aprender a tocarnos. No debemos tener miedo y si encontramos algo diferente en las mamas hay que pensar que el cáncer de seno es una enfermedad que no se previene, pero que si se detecta a tiempo tendremos más posibilidades de sobrevivir y de tener un mejor pronóstico y a la vez de cambiar las estadísticas y la historia del cáncer de mamas en el país.
¿Cómo debe ser el autoexamen?
Siempre recomiendo a las mujeres que toquen sus mamas. Lo pueden hacer mientras se bañan, aprovechando que sus senos están enjabonados. Hay que poner los dedos bien juntos en movimientos circulares y no en forma de tecla, o con las puntas de los dedos. Hay que hacerlo como si fuese un masaje generoso para descartar que no existe la presencia de una masa o nódulo. La mujer lo que se palpa es una bolita, a los médicos nos toca averiguar qué es. Lo otro que les recomiendo es que nunca crean que como no me duele no pasa nada, porque el cáncer en sus estadios iniciales no duele y en su primera etapa se expresa solo por el bulto sin dolor.
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