Jorge Gavarrete Maglione

El populismo y la realidad

El populismo es una respuesta emocional, una ilusión, ante la realidad de la pobreza y el desempleo. Una realidad que no perdona la pérdida de tiempo, de educación, de trabajo, de no saber manejar el dinero. La realidad de la pobreza, la que lleva a la desesperación. Allí se encuentra este pueblo: entre el populismo y su realidad. Y es fácil cerrar los ojos a esa realidad.

La pobreza en Latinoamérica ha sido causada por la herencia de corrupción, dictaduras y populismos. Pero a pesar de los continuos fracasos de los dictadores y del populismo en Latinoamérica, parecemos regresar repetidamente, porque es una decisión emocional que no piensa en las consecuencias.

El populismo no es una filosofía política que respalda el poder del pueblo, en oposición a una clase privilegiada. Es la respuesta emocional de un pueblo empobrecido a una sociedad fallida, caracterizada por una élite económica que es percibida como “Los opresores”. Bajo el populismo, el pueblo apoya a un dictador que dice oponerse a esta élite y representar al pueblo. No importan los derechos de las personas, ni las leyes de cómo se crea la prosperidad y la riqueza, ni que el dictador robe al Estado. Las élites venden o cierran sus empresas, aumentando el desempleo. El mismo pueblo que se ilusionó queda más pobre y desamparado que antes. La consecuencia es más pobreza, y esta consecuencia se ignora aunque se sepa desde antes.

El populismo se da en sociedades como Nicaragua, que tienen grandes desigualdades. La desigualdad social de Latinoamérica es más grande que cualquier región del mundo, con sus debidas excepciones como Chile, Costa Rica… Esa desigualdad viene de la colonia, cuando los españoles usaron esclavos y crearon el sistema de clases que se ve hoy como remanente. Lo paradójico es que en países con esclavitud y racismo como Estados Unidos, una verdadera revolución y guerra civil instituyó la democracia, la libertad e igualdad como constitución nacional, y hoy un afroamericano es el presidente de Estados Unidos, la mayor economía mundial. Las democracias más estables son también los que ofrecen mejor nivel de vida a sus pueblos. No hay dictaduras con pueblos en bienestar.

Los principios del populismo orteguista son simples. El Gobierno no hará obras de infraestructura, mantendrá encendidos los arbolitos de Navidad, pero llenará las tinas de los pick-ups de “policías”, las alcaldías de “concejales” que sean leales al dictador. Repartirá propiedades que no son suyas. Unos abrirán hoyos y otros los cerrarán: “empleo” público. Así, en Venezuela, Chávez despidió a los ingenieros capaces y los sustituyó con decenas de gente no preparada, y con ello cayó la producción de petróleo. Pero tiene engañado a su pueblo con un sobreempleo público no sostenible.

Nicaragua no recibirá riquezas ni del petróleo ni del canal, las mentiras fucsia que ofrece Ortega. Este dictador solo posee las máscaras del güegüense y quiere burlarse de todos, y esa locura dejará al pueblo entre ese populismo y la realidad de la pobreza, o ser sometido a costa de un pobre salario.

Para salir de la pobreza solo existe educarse y trabajar. Para crear riqueza solo existe el trabajo duro y ser bueno a los negocios y las finanzas. Para crear igualdad solo existe el derecho que proteja de la corrupción, invertir en salud y educación y fomentar las empresas cooperativas. No hay otro camino que se llame “populismo” que nos exima de esa realidad.

El autor es ingeniero.

COMENTARIOS

  1. jinotegana
    Hace 14 años

    Jorge Gavarrete Maglione especialista en populista, tampoco recibirá beneficios de los ultra derechistas americanos o del loby judío americano o de cualquier gobierno de los 7 países mas desarrollados a exención si se convierten en lame botas de estos.
    El populismo en mi opinión a como lo dijo el ex presidente ya fallecido Kisner es para beneficiar al pueblo, no para los oportunistas ni burgueses. El populismo es una palabra manoseada por la derecha para desprestigiar los buenos hechos!

  2. armando
    Hace 14 años

    muy acertado el comentario, pero como hay pendejos por todos lados siempre estarán opinando lo contrario

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