Los presidentes de los países que componen el Alba han vociferado por la destitución del expresidente Fernando Lugo, del Paraguay, a los que se agregó la presidente Chinchilla, de Costa Rica, solo por mencionar algunos.
Dada la inconformidad de estos señores me di a la tarea de leer la Constitución Política de cada uno de sus países para saber si la destitución del presidente está contemplada en su Constitución. Logré confirmar que en todas la destitución es parte de las reglas del juego desde que llegan al palacio de gobierno, por lo que ninguno de ellos si llegase a ser destituido por causa justa puede alegar que se ha violentado el Estado de Derecho. Estos presidentes al hacer alharaca por la destitución de Lugo demuestran inopia y lo que buscan es protagonismo político, porque saben que sobre sus cabezas pende la espada de Damocles, sobre todo cuando han recibido el país en condiciones favorables y lo han destruido bajo el falso argumento del populismo o del autoritarismo y soberbia.
En Argentina al Senado le corresponde juzgar en juicio público al presidente de acuerdo al Arto. 59 y el Arto. 88, que contempla la destitución.
En Bolivia el numeral 7 del Arto. 161 dice que es función de Cámaras de Diputados y Senadores autorizar el enjuiciamiento de la presidenta o del presidente, o de la vicepresidente o del vicepresidente del Estado.
En Venezuela el Arto. 266 establece que es facultad del Tribunal Supremo de Justicia declarar si hay o no mérito para el enjuiciamiento del presidente de la República.
En Ecuador el Arto. 130 contempla el procedimiento para la destitución.
En Costa Rica el numeral 9 del Arto. 121 expone que correponde a la Asamblea admitir o no la acusación contra el presidente, de existir causa es puesto a disposición de la Corte Suprema de Justicia para su juzgamiento.
Los presidentes de los países señalados quieren hacer creer que el proceso viola la soberanía del pueblo, en estos casos Honduras y Paraguay, y da la impresión que no han leído su propia Constitución. A partir de ahora sería bueno que la lean y pongan su barba en remojo porque cuando el abuso, la corrupción, la soberbia, el nepotismo son insoportables, ni sus propios partidarios los pueden seguir apoyando y terminan echándolos del poder.
Estos presidentes viven diciendo que la Constitución se respeta, sin embargo ahora dicen otra cosa, pero que la presidente Chinchilla diga “que es un golpe durísimo al Estado de Derecho”, solo se comprende por el temor que le atormenta de ser enjuiciada al haber emitido la orden carente de todo raciocinio de construir la carretera paralela al río San Juan. Eso explica su absurda solidaridad con Lugo.
En los famosos países de Bolivia, Ecuador y Venezuela no han eliminado el mecanismo de la destitución, porque todavía sienten el temor internacional.
En 1979 con el derrocamiento del sha de Irán y de Somoza ninguno de los rebeldes eran agentes de la CIA, extrañamente estos países no han encontrado la paz y continúan viviendo en la sombra del terror, solo los allegados al régimen están tranquilos porque gozan de los beneficios cristianos, socialistas y solidarios.
El autor es Coordinador Comisión Jurídica Red Managua Coordinadora Civil.
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