Gloria Picón Duarte
El viernes pasado después que el congreso de Paraguay hizo efectiva la destitución de Fernando Lugo como presidente, él aceptó la decisión, lo cual a criterio del analista político Carlos Tünnermann es una prueba de que no hubo ruptura alguna del proceso democrático en ese país, tal como lo han señalado algunos presidentes de la región que incluso han desconocido al nuevo presidente.
Ocho países de la región, entre ellos Nicaragua, han catalogado la destitución de Lugo como un “golpe de Estado” e incluso la han comparado con el caso de Manuel Zelaya en Honduras, lo cual a criterio de Tünnermann no tiene comparación e indica que al parecer la posición de Lugo que ahora habla de golpe de Estado se debe a la presión del exterior.
“No sé si es cuando empiezan los países del Alba a darle su respaldo, echa pie atrás y dice que sigue siendo el presidente que ha sido objeto de un golpe de Estado y que ha habido una ruptura en el orden constitucional. Es cierto que el plazo para su defensa es muy limitado, pero es un juicio político y ahí no corren los plazos de tipo penal. En estricto derecho el orden constitucional no se rompió, el problema está en que Lugo ha tenido una posición dual lo cual ha complicado el asunto”, señaló Tünnermann.