Elízabeth Romero
Existe el riesgo de que la violencia que padece la población de los países del norte centroamericano avance a los del sur. “El contagio es un riesgo”, dice Pablo Mandeville, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Nicaragua.
Mandeville pone como ejemplo el caso de México, donde algunos de sus estados sufren de “ese contagio” violento.
El funcionario presentó ayer en la Universidad Nacional Autónoma (UNAN-Managua), la versión educativa del informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010, titulado Abrir espacios a la seguridad ciudadana .
En esta versión el contenido del informe aparece expuesto de forma amena y accesible para el lector. Señala que los delitos son considerados un mal para toda la población, pero también generan ganancias a particulares y a proveedores de servicio; la sociedad destina más recursos para combatir la delincuencia y atender a las víctimas.
LA CORRUPCIÓN GENERA INSEGURIDAD
El informe analiza tres tipos delictivos que representan una amenaza para la región: el crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas.
También destaca otros invisibilizados por la sociedad: accidentalidad de tránsito, maltrato en el hogar, abusos sexuales, explotación sexual comercial y violencia contra las mujeres. La corrupción —dice— también genera inseguridad.
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