En la Asamblea General de la OEA que se realizó esta semana en Bolivia, los gobiernos de la alianza Alba exigieron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) debe ser reformada y subordinada a los gobiernos, o liquidarla.
La CIDH es el único organismo del sistema político interamericano que funciona de manera independiente de los gobiernos, y por lo tanto es el único que cumple sus funciones con razonable eficacia. Precisamente por eso es que la Comisión tiene capacidad para denunciar a los gobiernos que violan los derechos humanos, y puede sancionarlos por lo menos moralmente cuando no toman las medidas apropiadas para corregir los abusos gubernamentales. Esto es lo que irrita a los gobernantes autoritarios del Alba, quienes han hecho de las violaciones a los derechos humanos una política de Estado.
Los gobernantes del Alba acusan a la CIDH de ser instrumento del Gobierno estadounidense, y de que por eso nunca condena las violaciones a los derechos humanos que ocurren en Estados Unidos con más frecuencia que en los países de América Latina y el Caribe. Esta acusación es una gran mentira, pero de tanto que la repiten ha venido a ser creída incluso por personas democráticas. Así se pudo confirmar en un programa de CNN en español que se transmitió esta semana, en el cual el ministro de Información de Bolivia repitió la falsa acusación de que la CIDH nunca condena a EE. UU. por sus violaciones a los derechos humanos, citando como supuesto ejemplo el caso de los migrantes; lo cual el presentador del programa de CNN aceptó como cierto.
Pero precisamente esta semana, el periodista argentino- estadounidense Andrés Oppenheimer, cuyos artículos se publican en periódicos de diversos países de las Américas incluyendo LA PRENSA de Nicaragua, ha desmentido esa invención de los gobernantes del Alba para desacreditar a la CIDH, citando datos oficiales en los cuales se demuestra que este organismo dicta más resoluciones contra EE.UU, por violaciones a los derechos humanos, que contra cualquier país latinoamericano.
Informa Oppenheimer que solo el año pasado la Comisión “aprobó 11 medidas cautelares exigiendo a Estados Unidos a tomar medidas urgentes para corregir abusos contra los derechos humanos, más que las dedicadas a cualquier otro país salvo Honduras”. Desde el año 2002 la CIDH ha demandado a EE.UU. “la adopción de medidas urgentes necesarias para que un tribunal competente tome a su cargo los casos de los presos en Guantánamo”; y en 2006 exigió “cerrar inmediatamente el campo de prisioneros de Guantánamo”.
En el caso específico de los inmigrantes ilegales, agrega Oppenheimer, la CIDH “ha visitado al menos cinco veces los centros de detención de inmigrantes en Estados Unidos recientemente, y publicó un informe de 175 páginas que critica duramente los arrestos indiscriminados de inmigrantes indocumentados”.
Está claro, pues, que las acusaciones contra la CIDH son porque esta ha denunciado con toda franqueza las violaciones a los derechos humanos que se cometen en los países del Alba, y por eso quieren someterla o eliminarla .
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