Anita Chamorro de Holmann
No sorprende, ni mucho menos extraña, que cambiaran el nombre del memorial que desde su muerte fue erigido al héroe y Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Memorial que existió desde que cobardemente fue asesinado por las balas de las dictaduras para acallarlo por su lucha ardua, constante e inclaudicable en defensa de los derechos del pueblo nicaragüense y los valores democráticos que defendió durante 35 años de su vida, hasta el día de su sacrificio, el 10 de enero de 1978.
En esta nueva y actual dinastía familiar, ilegal e inconstitucional, desde el inicio de su tercer período se practican abusos tras abusos, destrucción de los principios y valores democráticos, todos con secretismo, premeditación y alevosía. El primero fue la destrucción de la fuente luminosa en la Plaza de la República para sorpresa del Alcalde de Managua. Sin ninguna autorización ni razón instala su despacho del Ejecutivo en la casa del partido rojinegro.
Cambian los colores y los emblemas nacionales azul y blanco, por los colores estridentes a su preferencia y antojo. Mantienen a sus allegados en sus puestos ya vencidos convirtiéndolos en funcionarios de facto que complacidos abren una puerta en lo más sagrado que tiene una república que es su Constitución, para dar paso libre a su reelección… ¿Qué podemos esperar de este gobierno?
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal fue proclamado Mártir de las Libertades Públicas pero el título de Héroe Nacional otorgado por el pueblo le fue denegado por la mayoría del partido de gobierno, el FSLN de ese tiempo. Por eso no ocupa el puesto merecido entre los héroes y mártires mencionados en el preámbulo de la Constitución, a pesar de merecerlo, igual que ahora deshojan su memoria del parque que recordaba su gesta.
Sin embargo, el pueblo nicaragüense guarda en su memoria y en su corazón la lucha histórica que libró “su compatriota” toda su vida, lucha que en la actualidad sigue vigente contra el mismo continuismo, los mismos abusos y la corrupción de siempre.
Por eso Pedro Joaquín deja escrito la urgencia de la salvación cristiana de Nicaragua: “Si nuestro mundo, si nuestra Nicaragua va a salvarse, solo será a través de un auténtico cambio cuya base está en las esencias cristianas tan olvidadas muchas veces, y estas esencias solo pueden comenzar a tener validez, cuando se rectifica con valor el error cometido, y se parte directamente y sin miedo desde esa rectificación hacia la construcción de una sociedad más justa en lo social, en lo económico y en lo político”.
Es pequeño este monumento pero grande será siempre el símbolo de la libertad y la democracia. Estas nueve columnas del Alba serán más temprano que tarde, rubricadas y selladas con los valores y principios cívicos, morales y cristianos que mantiene como ofrenda viva el pensamiento de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y serán grabadas cada una con los principios por los que él vivió y murió: 1- Libertad de pensamiento, de expresión y de prensa, 2- Orden y honestidad, 3- No reelección, 2- Pluralidad, 3- Alternabilidad en el poder, 4- Verdad y justicia, 5- Respeto a la ley y a la Constitución, 6- Respeto a los derechos ciudadanos y al voto popular y 7- Patria y libertad. Solo así: “Nicaragua volverá hacer República”.
La autora es hermana de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.