El lunes de la próxima semana se realizará en la ciudad de Washington, EE.UU., un foro denominado “La economía nicaragüense: oportunidades para el crecimiento”, en el cual participarán por Nicaragua un alto representante del Gobierno, líderes de las cámaras empresariales, un economista académico y el líder del principal partido de oposición.
Este foro es organizado por la Asociación de Cámaras de Comercio de América Latina, con el propósito anunciado de discutir acerca de las oportunidades que ofrece Nicaragua para la inversión capitalista. Sin embargo, el evento será aprovechado en realidad para presionar por la aprobación de los waivers o dispensas del gobierno de EE.UU., que le permitan a Nicaragua seguir recibiendo cooperación directa estadounidense y que no se vete ni obstaculice la aprobación de programas de financiamiento en los organismos financieros internacionales.
Según algunos líderes empresariales, la no aprobación de los waivers sería como dejar caer una bomba atómica en Nicaragua. Se trata de una exageración para dramatizar el asunto, sin duda, pues las bombas atómicas lanzadas sobre Japón el 6 y el 9 de agosto de 1945 causaron la muerte de 140 mil personas en Hiroshima, y 80 mil en Nagasaki, así como pérdidas materiales y económicas incalculables; lo cual es absurdo compararlo con lo que podría pasar en Nicaragua si EE.UU. no aprobara los waivers.
No cabe ninguna duda de que sin los waivers la economía de Nicaragua sufriría un severo golpe. Sobre todo en el caso del waiver de la propiedad, que condiciona la aprobación o el veto de EE.UU. al financiamiento del país en los organismos financieros internacionales. Aunque también sería lamentable la no aprobación del waiver de transparencia, porque cesaría la ayuda directa de EE. UU. destinada a programas sociales y promoción de la democracia.
Sin embargo al que hay que presionar sobre todo es al régimen de Daniel Ortega, pues por su culpa es que los waivers están en peligro. La verdad es que no habría ningún problema con los waivers si el régimen orteguista hubiera dispuesto o dispusiera las medidas indispensables que se le han propuesto, para restablecer la institucionalidad democrática y la confianza en el sistema electoral del país; y si resolviera de manera rápida y justa los problemas de propiedad. Como hemos dicho en otras ocasiones, los temas de los cuales depende la aprobación de los waivers son más del interés nicaragüense que del estadounidense.
No se puede adivinar cuál será la decisión de Estados Unidos con respecto a los waivers. En su discurso ante Amcham del 11 de mayo pasado, la embajadora de Estados Unidos, señora Phyllis M. Powers, expresó que es muy difícil que los waivers sean aprobados debido a la falta de cumplimiento del régimen de Ortega de sus obligaciones con la democracia. Pero también dijo la embajadora que “independientemente de la decisión sobre los waivers, los Estados Unidos continuará su apoyo a Nicaragua”, con lo cual dejó en el aire una nota de suspenso.
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