El doctor Adolfo Calero Portocarrero, quien fuera comandante en jefe de la Contra durante la lucha armada contra la dictadura sandinista de los ochenta, falleció en la mañana del sábado 2 de junio corriente, a la edad de 81 años.
En su libro Crónicas de un Contra , Calero Portocarrero recuerda que en abril de 1983 el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, calificó honrosamente como “combatientes de la libertad” a los contras que se alzaron a la lucha armada contra la dictadura sandinista. Reagan, quien era republicano, apoyó a los contras desafiando la enconada oposición del Partido Demócrata, que tenía una poderosa influencia en el Congreso y no estaba de acuerdo con el respaldo estadounidense a la contrarrevolución. De hecho, según Calero la razón fundamental por la cual la Contra no pudo derrotar militarmente al ejército sandinista, fue porque Estados Unidos les quitó el respaldo financiero mientras la Unión Soviética y otros países comunistas sostenían con cuantiosos recursos bélicos y económicos a la dictadura del FSLN, hasta que por su propia crisis la Unión Soviética se vio obligada a negociar con la superpotencia estadounidense para acordar el fin de la Guerra Fría.
Pero si había alguien en la Contra que mereciese sin ninguna clase de dudas el título de paladín de la libertad, ese era Adolfo Calero Portocarrero. No se puede saber si en el caso de que la Contra hubiera derrotado militarmente a la dictadura sandinista y tomado el poder, se hubiese establecido en Nicaragua una verdadera democracia. Tal vez no, pues por lo general cuando un movimiento armado derroca a una dictadura la sustituye con otra dictadura, como ocurrió en Nicaragua en 1979. Solo en muy raras ocasiones históricas, como la de Costa Rica en 1948, un ejército triunfante en una guerra civil se desarma y desmoviliza después de su victoria y permite que se instaure un sistema de libertad y democracia.
De lo que sí podemos estar absolutamente seguros, es de que Adolfo Calero sí quería que la dictadura sandinista fuera sustituida con un gobierno democrático y que nunca más existiese en Nicaragua otra dictadura, de cualquier signo político que fuera. Y estamos seguros también de que, si la Contra hubiera derrocado a los sandinistas pero el nuevo régimen hubiese tomado un rumbo dictatorial, Adolfo Calero Portocarrero tendría que haberse rebelado contra sus antiguos compañeros de lucha y hubiera regresado a la trinchera, armada o política, para seguir luchando por la democracia.
El doctor Emilio Álvarez Montalván ha resaltado dos aspectos fundamentales de la vida de Adolfo Calero Portocarrero: una, haber encabezado la lucha armada contra la dictadura sandinista de los años ochenta y, dos, que manejó mucho dinero y no se quedó con un solo centavo. Es correcto. Pero hay agregar que Calero era un auténtico demócrata, amaba entrañablemente la libertad y no hubiera soportado ninguna otra dictadura, pues, como dijo en un artículo sobre el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, citando a Karl Jasper: “El verdadero héroe se caracteriza por la fidelidad que guarda a su vocación”.
Sí. Adolfo Calero Portocarrero fue un verdadero paladín de la libertad.
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