Votar ¿para que?
“Se puede engañar a una persona una vez; a dos personas dos veces; pero no a todos, todo el tiempo”. (Abraham Lincoln).
Cada mes que pasa nos aproximamos a las elecciones municipales, las cuales de antemano se sabe que otra vez van a ser usurpadas por el Frente Sandinista. Para agravante de los crónicos males que padece nuestra sociedad, los nicaragüenses seguimos contando con un Consejo Supremo Electoral (CSE) no creíble, con magistrados de la talla de Roberto Rivas, experto en el fraude, con maestría para alterar las cifras de votos a favor de los intereses del partido de gobierno, y más específicamente en beneficio de la pareja presidencial.
A esas mal llamadas elecciones del 4 de noviembre, no se espera una masiva participación de votantes, y si hay votos serán sobre todo de los sandinistas-orteguistas, que aunque las circunstancias sean adversas, ellos siempre concurren a sus respectivas Juntas Receptoras de Votos, obedeciendo a la llamada disciplina partidaria de la cual tanto se ufanan.
Para las elecciones (si es así que se les puede llamar) del 4 de noviembre, el cuadro ya está rayado, nadie puede ser tan ingenuo para pensar desde ahora en una supuesta pureza del sufragio, si con Roberto Rivas, a la cabeza del Consejo SupremoElectoral este remedo de escoger a las próximas autoridades edilicias a través de un referendo, no convence a nadie, y nadie en este país que todavía disponga de una dosis de conciencia ciudadana se va a prestar a las maniobras del sandinismo-orteguista.
Si revisamos las páginas de la historia, sobre todo las elecciones fraudulentas que desde la cúspide del poder acostumbraban convocar liberales y conservadores de los treinta años que se impusieron en la Nicaragua irredenta que a plenas luces de un nuevo siglo, podemos ver que sigue siendo manoseada en sus caros conceptos de nación.
Pero a los sandinistas que son dóciles a la pareja presidencial, no les gusta, les encanta, léase bien, repetir la historia. Con insistencia en sus aburridos discursos no se cansan de atacar y cuestionar las elecciones fraudulentas o amañadas que convocaban Emiliano Chamorro, Adolfo Díaz Recinos, y los Somoza, en los distintos contextos del tiempo. Pero ahora vienen a invocar y a practicar esas mismas maniobras, que están tan desfasadas que ya deberían ser abolidas. Sin embargo, la ambición de Daniel Ortega es tan inmensa como los océanos que bañan a Nicaragua y el futuro de la Patria se pinta tan oscuro como un interminable abismo.
A las elecciones municipales del 4 de noviembre no se puede concurrir, primeramente porque el voto ciudadano no es una mercadería barata, y hacerlo a sabiendas del fraude que se avecina y que ya está preparado, sería prestarse a las sinvergüenzadas del sandinismo-orteguista, que todavía se halla unido en matrimonio con el liberalismo-arnoldista, único culpable de entregar el poder en bandeja de plata a los que han destruido Nicaragua y se erigen en los nuevos filibusteros de la época actual.
Hugo Ramón García, periodista de Somoto
Reconstrucción de Nicaragua
Transcurridos algunos meses después del terremoto del 23 de diciembre de 1972, que golpeó mortalmente a la ciudad floreciente de Managua, se escuchaban opciones sobre su reconstrucción e inclusive su traslado a otro sitio, y establecer una nueva Managua entre el Aeropuerto Internacional y Masaya, San Francisco Libre, y hasta en un lugar cercano a Estelí, si mal no recuerdo. No hubo ni lo uno ni lo otro, y después de 40 años, la casi nula preocupación por el bienestar de sus ciudadanos, por no decir un total desprecio hacia sus habitantes, desde el gobierno del último de los Somoza y alcaldías hasta el día de hoy, es lo que ha convertido en la Managua posterremoto en una ciudad sin pies ni cabeza, discapacitada para atender los servicios básicos a una población en constante crecimiento, una estructura vial que ya no soporta la saturación de vehículos en sus calles y avenidas. En resumen, se ha convertido en un verdadero manicomio y laberinto que está desembocando peligrosamente en un estrés generalizado en la población.
Ahora que se inició la estación de invierno vuelve a repetirse el disco rayado de las inundaciones de todos los años, calles que se convierten en ríos caudalosos, viviendas anegadas, damnificados de siempre trasladados hacia albergues, etc. La solución siempre ha estado en el manejo honesto y eficiente de los recursos destinados para la reconstrucción de esta ciudad y la pregunta queda flotando ¿cuándo dejará de ocurrir esto?
Miguel Altamirano
La asbestosis y los diputados
Una prueba de la eficiencia de mediación, representación y sensibilidad social, tienen los diputados de la Comisión Laboral que encabeza el señor Alberto Lacayo con la solicitud que han realizado 238 trabajadores de la extinta empresa Nicalit que demandan indemnización por haber resultado con la enfermedad profesional llamada asbestosis.
En un acto desesperado los trabajadores se ven obligados a pedir el apoyo del parlamento ante la falta de respuesta de la patronal y las instituciones. Ya existe el triste antecedente de los trabajadores de la Penwalt intoxicados por mercurio, la insuficiencia renal crónica por plaguicidas en occidente y las secuelas del Nemagón.
La ley de seguridad social en su artículo 64 define la enfermedad profesional como un “estado patológico derivado de una causa que tenga su origen en el trabajo ” Es decir una relación causa-efecto entre los síntomas y el haber desempeñado un determinado puesto de trabajo.
Los trabajadores de Nicalit fueron manipuladores directos de los productos de asbesto que se producían cuyas fibras se respiran llegando a los pulmones. Cuando el trabajador llega a su hogar lleva las fibras de ese silicato en su pelo y ropas contaminando a sus familiares quienes resultan con “exposición paralaboral”.
Entre las lesiones “benignas” de la asbestosis encontramos en los pulmones derrames, nódulos o pelotas y endurecimiento por fibrosis.
El gran peligro lo constituyen el cáncer pulmonar y el mesotelioma que son los dos cánceres más típicos relacionados con la exposición al asbesto. También el trabajador puede sufrir cánceres laríngeos, del tubo digestivo, leucemias y linfomas.
Los síntomas pulmonares de la asbestosis son similares a una fibrosis pulmonar y se manifiestan por disnea o dificultad para respirar, dolor torácico, pérdida de peso, tos con sangre y debilidad.
Es importante recordarles a los señores diputados que un mesotelioma puede surgir y surge hasta veinte años después de haber dejado la exposición al asbesto y que fue el desempeño de ese puesto de trabajo el causante de esta tragedia.
Ahora los diputados tienen la palabra para demostrar que la sociedad puede y debe continuar creyendo en ellos y nuestras instituciones. No debe haber impunidad en los delitos complejos derivados de las enfermedades y riesgos profesionales.
Vicente Maltez Montiel, especialista en medicina interna
Aclaración
En la nota “Alcalde liberal iría por la reelección“, publicada este lunes en la página 12 A de este diario, se informó que Fernando Enguix es uno de los miembros de la asamblea del PLC de Potosí que propuso la reelección de Cristóbal Leal Tijerino. Aclaramos que el señor Fernando Enguix no es miembro de este partido político y quien hizo la propuesta fue José Ángel Enguix.
Ofrecemos disculpas por el error.
La Editora
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A