Jorge J. Cuadra V.

Los programas de TV matutinos de Managua

Y son tres los más importantes. Recientemente me dediqué a monitorearlos y lo que vi fue una mezcla de autocensura, con un poco de oposición política.

En uno de ellos se estaba hablando, entre otras cosas, de problemas que tienen que ver con el medioambiente. En el otro estaban de invitados unos aspirantes a mariachis copleros, que se dedicaban a echarle flores al canal y al conductor del programa.

¿Y el otro? Ese estaba tocando temas políticos de actualidad. Estaban debatiendo un diputado de la Alianza PLI-MRS y un miembro de la sociedad civil.

El diputado de la BDN esgrimía su criterio político como si fuera ese el criterio de las grandes mayorías. Entre las cosas que recuerdo, le decía al representante de la sociedad civil que, dicho sea de paso, no estaba de acuerdo con el legislador, que los de la sociedad civil no sabían lo que era jinetear el caballo, porque todo lo miraban desde lejos. Entonces se preguntaba el diputado: ¿Qué es lo que quieren? Que te bajés del caballo porque nunca lo vas a domar y lo único que estás haciendo es defraudar a los que te dimos el voto y te sentamos en el escaño legislativo. Pero no hay cómo decírselo, porque no hay teléfono abierto. Así no se vale y menos cuando se está hablando de algo tan trascendental como es la participación en las elecciones del próximo fraude. La crónica de este engaño comenzó cuando después del fraude se presentó la disyuntiva de asumir o no el escaño y la oposición lanzó su primera carnada: Que había que asumir el escaño porque era necesario tener dentro de la Asamblea Nacional (AN) una bancada que luchara por los intereses de los nicaragüenses y asumieron el escaño, mientras nosotros esperamos que esa lucha se materialice. La lucha no se materializó, pero el colaboracionismo sí. Con 76 votos a favor y 4 en contra se aprobaron las “reformas electorales”. El coherente resultado debió haber sido, 62 votos a favor y 26 en contra, pero 13 de los diputados de la Bancada Democrática Nicaragüense votaron a favor de la multiplicación de los concejales y de la reelección de los alcaldes y vicealcaldes.

Me pregunto ¿Es eso hacer oposición?, la respuesta es obvia.

Por más que los diputados de la “oposición” se esmeren es hacernos creer que están cumpliendo con su papel de defensores de la democracia, no lo lograrán porque “por sus frutos los conoceréis”.

Primero fue que había que ir a las elecciones presidenciales, porque no se le podía entregar todo a Daniel Ortega, y lo que permitimos fue legitimar el fraude. Después fue que había que asumir los escaños para tener al enemigo dentro de la AN y lo que hacen es votar con el orteguismo.

Ahora se trata de las elecciones municipales amarradas. Dicen que hay que participar para defender la personería jurídica del partido, pero lo que va a pasar es que van a ir a nadar al charco de los zancudos.

El grito del Mártir de las Libertades Públicas resuena de nuevo: “No hay por quién votar”.  

El autor es comentarista político

COMENTARIOS

  1. roberto
    Hace 14 años

    Esto que dice el autor con tanta certeza, es la realidad de la oposicion nicaraguense, ya sea esta conocida por las siglas BDN PLC, PLI, MRS etc, todos estos individuos solo tienen un horizonte, el conseguirse un curul, que les proporcione un buen salario mensual y los consabidos «perks» que ellos obtienen en la AN, y que los intereses del pueblo hay que meterlos en el saco del olvido, y tirarlos al Xolotlan.r

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